Hablar
de hierbas que curan siempre implica un riesgo de interpretación. En
especial cuando estas hierbas comienzan una seria revolución del
sistema farmacológico. Si bien no debe siquiera suponerse que
la Gymnema
Sylvestre puede curar
la diabetes,
se está agrupando una sólida evidencia científica de que esta
hierba puede mejorar la calidad de vida de los enfermos de diabetes
tipo 1 y 2, al grado de que, en algunos casos, puede significar la
regeneración
de células pancreáticas y
la interrupción de otros tratamientos.
La
Gymnema es un tratamiento milenario de la Medicina Ayurvédica (se ha
introducido en homeopatía),
que ha obtenido resultados positivos en la experimentación médica
desde la década de los 40’s, ha vuelto a llamar la atención de la
industria médica por un efecto colateral: combate
el deseo de comer carbohidratos,
lo que la hace ideal para transiciones a dietas propuestas
recientemente, ricas en grasas, como la Dieta
Paleolítica.
Un
estudio sistemático de Astel, Mathai y Su (2013) de las plantas que
se utilizan como supresoras de hambre en tratamientos contra la
obesidad reveló que, de 14 estudios analizados, sólo dos plantas
cumplían con los criterios y resultados requeridos para presumir que
son efectivos
auxiliares en el combate a la obesidad.
Una de ellas es la Gymnema
Sylvestre.
Unas
gotas de Gymnema, también conocida como gurmar,
inhiben por algunos el deseo de consumir azúcares y el placer que
estos producen. Shimizu (1997) demostró que, además, la Gymnema
impide la absorción de glucosa en los intestinos, con un impacto
directo tanto en sobrepeso como en diabetes.
Ramkuma
(2005) evaluó el efecto del extracto de Gymnema
montanum,
una variedad endémica de la Gymnema, en el cerebro, y concluye que
podría servir para evitar el daño neurológico y en la retina que
resultan de la hiperglucemia en pacientes diabéticos.
Pero
el efecto más revelador de la Gymnema es a largo plazo. Además de
sus cualidades anti-obesidad y anti-diabetes, previene la acumulación
de triglicéridos en
músculos e hígado y de ácidos grasos en el sistema circulatorio. Y
como ningún otro tratamiento para la diabetes, ya sea tipo 1 ó
2, ayuda
a la regeneración de células pancreáticas.
Shanmugasundaram
(1990) experimentó el uso de Gymnema como único tratamiento en
ratas a las que se había atacado químicamente las células-beta
productoras de insulina en el páncreas. Sus niveles de glucosa se
regularizaron entre 20 y 60 días y las células beta y de los
islotes de Langerhans (directamente relacionados con diabetes) se
duplicaron. Snigur (2008) y Ahmed (2010) repitieron experimentos
similares con los mismos resultados. Pasaron 20 años de
investigación que podría demostrar ser mejor que la metformina y
otros tratamientos farmacológicos, pero no hubo avance en la
introducción de la Gymnema como medicamento regular contra la
diabetes en Occidente —una posible razón es que la investigación
de la Gymnema es tan antigua que resulta imposible patentarla; ahora
se le aprovecha como hierba adelgazante.
Aunque
la planta contiene cerca de 40 ingredientes activos, el más
interesante es el ácido gymnémico, que se pretende aprovechar en
concentrados y tabletas. Pero no es el único componente con
propiedades regeneradoras de la Gymnema, y seguramente es mejor en su
versión más natural, como tintura o extracto.
En
diversos estudios, tanto in vitro como en animales, no
se han encontrado efectos secundarios adversos por
el consumo de Gymnema. Siendo una hierba que se utiliza desde hace
1,500 años en la India, esto no tendría que sorprender.
En
septiembre del 2013, otra publicación aumentó el reconocimiento de
las bondades de esta planta milagrosa. La revista de Terapias
Integrativas contra el Cáncer usó la gymnema como tratamiento
experimental contra
cáncer de piel (melanoma
A375), siguiendo una serie de estudios evaluativos. La planta ayudó
en la regeneración de células anticancerígenas y aumentó la
mortandad de células nocivas. El estudio sugiere los efectos
anticancerígenos de la planta, y la necesidad de más estudios que
evalúen sus cualidades.
Sin
duda, es cuestión de tiempo para que la gymnema invada las
farmacéuticas y los centros de terapias alternativas de Occidente.
Sus cualidades extraordinarias y su aparente nula toxicidad, serán
parteaguas para su consumo. Pero no debemos creer que hay, en alguna
tierra remota, una planta fantástica que nos librará de nuestros
males. Cualquier tratamiento es insuficiente si no se lleva con
conciencia, y muchas veces, los hábitos son superiores (y deben
anteceder siempre) al tratamiento.
La
mejor medicina siempre será la actividad física, la buena dieta y
la vida relajada. Consume alimentos
que combaten la acumulación de grasas,
evita el abuso de azúcares, alcohol, café y comida industrializada;
haz ejercicios no extenuantes como yoga o Tai
Chi,
y haz tiempo en tu vida para disfrutar con tu familia y amigos
actividades sanas que disfrutes y te hagan sonreír. Lo demás se
curará solo.
