domingo, 29 de junio de 2014

ADELGAZAR

Fuente OCU

Organización de Consumidores y Usuarios

Alimentos light ¿merecen la pena?

Reducir el aporte calórico de lo que comemos es clave para perder peso. Para adelgazar es preciso incluir en la dieta productos más saludables, alimentos con menor valor calórico. Los fabricantes, no dispuestos a renunciar, ofrecen versiones light de muchos productos: ¿son la solución? 

LAS COSAS CLARAS

El afán por adelgazar o conservar nuestra línea lleva a cambiar los hábitos de compra y alimentarios, pero ¿cómo? Se trata de optar por alimentos con menos valor energético, por productos más saludables… ¿Son los light la solución?
Cuando pensamos en un producto light, rápidamente viene a la cabeza un producto con menos calorías, con menos grasas… un alimento que engorda menos, en definitiva. Pero ni todo lo que se denomina light tiene pocas calorías, ni ese argumento de light o ligero puede servirnos de excusa para comer más cantidad.
La norma es clara respecto a las alegaciones que se pueden incluir en las etiquetas:
  • Contenido reducido o light. Solo puede denominarse así a los productos que reduzcan el contenido de uno o más nutrientes en un 30 % en comparación con un producto similar de referencia.
  • Bajo en calorías o bajo valor energético. Para merecer este nombre, el producto en cuestión no debe tener más de 40 kcal/100 g, si es un sólido o de 20 kcal/100 ml, en líquidos.
  • Sin calorías. Son alimentos con menos de 4 kcal/100 ml.
Como vemos, no todos pueden presumir de ser light, aunque basta añadir esa denominación para pensar que el alimento en cuestión engorda poco... lo que no siempre es verdad.

¿NORMAL O LIGHT?
Cada alimento tiene un valor energético: su contenido calórico. El de algunos alimentos es de por sí muy bajo: suelen ser esos productos que en las dietas nos invitan a tomar “sin límite”, principalmente verduras y hortalizas, alguna fruta… 
Otros alimentos son bastante calóricos: es el caso de los alimentos grasos, como aceites, mantequillas, etc. o los azúcares sencillos, los dulces, por ejemplo. Una forma de recortar su aporte energético es optar por las versiones light, pero es importante tener claro que en este tipo de alimentos, incluso las versiones ligeras son bastante calóricas.
En cualquier caso, para saber si merecen la pena, hemos comparado las versiones normal y light de productos procesados muy comunes. Comparamos su perfil nutricional y su aporte calórico, y para verlo más claro, traducimos la  diferencia calórica entre el producto normal y el light a minutos de caminata a una velocidad de 5 km/hora (en 60 minutos a ese ritmo se queman 273 kcal).

APERITIVOS
Los productos que tomamos normalmente como aperitivos suelen ser muy calóricos, además de tener demasiada sal, mucha grasa y aditivos (potenciadores del sabor, colorantes, etc.). Sin embargo, es difícil renunciar a ellos. Los fabricantes, no dispuestos a perder su público, están promocionando versiones light. Compara.
  1. Risketos. Una ración (40 g) de estos palitos naranjas tiene 226 kcal. Si es light, 32 kcal menos.
  2. Palomitas. Una ración de palomitas de microondas, (40 g), tiene 200 Kcal. Si es light, 29 menos… 
  3. Patatas fritas. Una ración de 40 g tiene 215 kcal; la versión light, tiene menos, en cuantía variable según las marcas, pero de media una 36 kcal menos.
  • Elegir un aperitivo light en vez del normal, sería equivalente a 6-8 minutos de caminata
Si buscas una alternativa light, mejor sustituir esos aperitivos por crudités (apio, zanahoria, tomatitos cherry), pepinillos o incluso frutos secos (siempre y cuando no estén fritos ni salados y sea en pequeñas cantidades). Opciones mucho más saludables.   

















REFRESCOS

En el mercado hay muchas bebidas con la alegación light (incluso cero). Efectivamente, aportan menos calorías que las bebidas normales. La reducción del aporte calórico se consigue sustituyendo el azúcar de los refrescos por edulcorantes. No obstante, no conviene abusar de estos productos.

LÁCTEOS, QUESOS

Los lácteos fueron de los primeros productos en los que se empezaron a comercializar versiones light: en general, la diferencia respecto a los productos normales es que se elaboran con leche descremada o semidescremada.
Leche
Un vaso de leche normal tiene 130 kcal, mientras que uno de desnatada tiene 70. 
Yogur
Un yogur natural normal tiene unas 70 kcal, mientras que si es 0%, apenas tiene 50 kcal. 
Mantequilla
Se pueden encontrar versiones ligeras de mantequilla cuya disminución en el aporte en grasas es muy considerable y, por lo tanto, en calorías.
Si una ración (10 g) tiene entre 72-75 kcal, la versión light tiene apenas 30 kcal. La reducción calórica entre un tipo u otro es de alrededor de unas 45 kcal por ración.
  • Sustituir la opción normal por la light equivaldría a 10 minutos de caminata.
En este caso, la reducción se nota, y puede merecer la pena decantarse por la opción light. Aun así, las grasas de estos productos siguen siendo principalmente saturadas, por eso es mejor remplazar o alternar la mantequilla por 10 g de aceite de oliva que, aunque aporte más calorías, es más saludable y más efectivo a la hora de querer normalizar los niveles de lípidos en sangre.













Quesos
  1. Una ración (60 g) de queso semicurado normal tiene 250 kcal y su equivalente light, solo 174 kcal.
  2. Una ración (60 g) de queso fresco normal tiene 110, y si es light, 85.
  3. Una porción de quesito fundido (16g) normal tiene unas 40 kcal, si es light, 22.
  4. El queso de untar (20 g) tiene 56 kcal en su versión normal, y baja a 38 en la light.
  • Optar por un queso semicurado, Havarti o Gouda light equivale a 12 minutos de caminata.
En estos productos la reducción es significativa. La diferencia calórica de los quesos de maduración es más interesante que en el caso, por ejemplo, del queso fresco, aunque un queso curado, por muy light que sea, siempre tendrá más calorías que un queso fresco normal. No obstante, puede ser una buena opción para los amantes del queso que tienen que controlar su ingesta calórica. El interés de los quesos para untar light no radica en que puedan ser posibles sustitutos de los quesos, sino que pueden ser una opción a las mantequillas.

DULCES

Los alimentos ricos en azúcar están entre los que tienen mayor valor energético. Muchas personas que están a dieta sufren por no poder tomar dulces. ¿Pueden ayudar las versiones light? Lo revisamos.
Mermelada
Una ración de mermelada (25 g) tiene 50 kcal , mientras que si es mermelada  light, esa misma cantidad tiene 13 menos.
Galletas
Otros dulces, como las galletas, alegan más bien un contenido reducido en grasas, o bien presumen de no tener azúcares añadidos.  De media, una ración de galletas (40 g) tiene 190 kcal, y si son light o con menos azúcar o grasas, esa cifra desciende  a 174.
  • El ahorro calórico en estos casos es irrelevante: apenas 4 minutos andando
Dado el pobre ahorro energético, si no te puedes pasar sin el dulce, parece mejor tomar menos, o de forma más esporádica, que decantarse por las versiones light, en las que generalmente se limitan a sustituir el azúcar por edulcorantes. 

SALSAS

Las salsas son la perdición de muchos. ¿Es una solución recurrir a su versión light? Pues depende.
Ketchup
Una ración (10 ml) aporta apenas 10 calorías, y si optamos por un ketchup light, apenas 8. En este tipo de productos se bajan calorías reduciendo azúcares.
  • La versión light equivale a apenas 1 minuto andando a paso ligero.
Teniendo en cuenta los tamaños de las raciones, la diferencia calórica es ridícula.
Mayonesa
La mayonesa es otra historia. Es uno de los primeros productos de los que se tuvo una versión light, y las salsas se han ido aligerando de tal modo que, en algunas marcas, la versión normal de ahora tiene el mismo contenido calórico que las light de hace unos años.
La mayonesa normal tiene unas 65 kcal por ración (10 ml), y las light, en torno a la mitad. Y algunas van aún más lejos: la salsa fina Ligeresa en su versión light tiene apenas 7 kcal en 10 ml.
  • Elegir la versión ligera equivaldría a unos 6 minutos de caminata.
La versión light de las mayonesas es interesante, ya que el aporte en grasas es mucho menor. Las salsas ligeras pueden ser una buena opción para preparar una ensaladilla rusa pero, por ejemplo para unos espárragos u otro tipo de ensaladas, es mejor optar por una buena vinagreta hecha a base de aceite de oliva virgen extra y un buen vinagre (el aporte calórico es algo inferior y nos acostumbramos a remplazar la mayonesa) o por una salsa de yogur, cuyo aporte calórico es aún menor, y aporta mucha menos grasa.














RESPUESTA EN 5 PUNTOS

  • Lee atentamente la etiqueta nutricional: fíjate en el apartado energía o valor energético, y claro, en grasas, azúcares, etc. La letra pequeña te permitirá conocer cómo se ha hecho la reducción calórica.
  • Algunos alimentos light, aun teniendo un 30% menos que el original, siguen teniendo muchas calorías. Cuidado con la tentación de tomar más con la excusa de que son light: podrías incluso consumir más calorías que si optases por la versión normal.
  • Plantéate comer menos de la versión normal: más calórica sí, pero seguramente más rica, y a veces, también más saludable (azúcar en vez de edulcorante, grasas necesarias, etc).
  • ...Y además más barata. Recuerda que no se trata de ahorrar calorías a cualquier precio: hemos visto que en ocasiones los productos light y los normales tienen precios muy similares, pero no siempre es así: el precio de las palomitas ligeras es el 76% más caro, las mermeladas light son un 69% más caras.
  • Hacer algo de ejercicio es clave para quemar calorías.

sábado, 28 de junio de 2014

RIESGO CARDIOVASCULAR

Fuente OCU

Organización de Consumidores y Usuarios

Riesgo Cardiovascular

FACTORES DE RIESGO

Las afecciones son diversas (infarto de miocardio, angina de pecho…), pero todas comparten, en esencia, los mismos factores de riesgo. La hipertensión es uno de los más importantes, pero también el colesterol elevado, la vida sedentaria, el tabaquismo, el exceso de estrés o la obesidad. En todos ellos debe centrarse la prevención.
En este informe encontrará una breve descripción de las principales dolencias cardiovasculares, informaciones sobre su diagnóstico y tratamiento, y consejos para mantener su corazón en forma. Calcular su nivel de riesgo cardiovascular le puede ser muy útil.

CÓMO PREVENIR LAS DOLENCIAS CARDIOVASCULARES

El control de los factores de riesgo asociados a las enfermedades coronarias ha demostrado tener un efecto beneficioso. Además de reducir, por ejemplo, las crisis en los pacientes que sufren angina de pecho, previene la aparición de este y otros problemas cardíacos.
  • No fumando. El tabaco incrementa el riesgo de aterosclerosis y el número de muertes por dolencias coronarias, en particular el infarto de miocardio. Y esto es así para los cigarrillos, pero también para los cigarros puros y la pipa. Deje de fumar: nunca es tarde para ello, y el riesgo coronario empieza a bajar desde el primer momento.
  • Adoptando una alimentación equilibrada. Una dieta hipercalórica, muy rica en grasas de origen animal, en colesterol y en sal está asociada con un incremento del riesgo de enfermedades coronarias. La prevención de estas enfermedades pasa, sobre todo, por adoptar unos buenos hábitos alimenticios.
  • La dieta mediterránea es un buen ejemplo de dieta equilibrada. Es un régimen en el que priman especialmente los alimentos de origen vegetal: fruta, verduras, legumbres y cereales. El aceite es la grasa más usada (tanto para cocinar como para aderezar los alimentos). Lácteos como leche o queso también forman parte de la dieta diaria. Sin embargo, la dieta mediterránea se caracteriza por tener un bajo consumo de carnes rojas, ricas en grasas saturadas (como la carne de vaca o la de cerdo), y por optar por el pescado y las carnes de ave. Por lo que se refiere a los huevos, se recomienda, en general, no pasar de 3 o 4 por semana. El vino también tiene su parte en el menú, pero siempre en cantidades moderadas (una o dos copas al día acompañando a las comidas). Las especias y las hierbas aromáticas se encargan de dar un toque de sabor. ¡Ah!, y en el postre se da preferencia a la fruta, en vez de dulces o pasteles.

    El efecto protector de este tipo de alimentación está ciertamente relacionado con la variedad, y también por la interacción entre varios componentes, como el alto contenido en fibras, las distintas vitaminas y las grasas saludables (combinadas con una cantidad limitada de grasas nocivas). 
RECOMENDACIONES ALIMENTARIAS
  • Si quiere perder unos kilos, lo mejor es respetar, durante el tiempo necesario, tres reglas básicas.
    • Consumir a voluntad verduras, hortalizas, frutas frescas, lácteos desnatados, té y café sin azúcar, agua…
    • Consumir con moderación carne (dando preferencia a las menos grasas), pescado, huevos (pero cuidado con el colesterol), pan y cereales de desayuno, queso, lácteos grasos, patatas, legumbres, arroz, pasta…
    • Evitar en lo posible azúcar, dulces, chocolates, alcohol, bebidas azucaradas, pastelería industrial, bollería y galletas, frutos secos, embutidos…
  • Haciendo ejercicio físico de forma regular. En el caso de personas que sufren una dolencia cardiaca, es aconsejable realizar, con regularidad, una actividad física, controlada y adaptada a la condición física del paciente. Es importante que consulte con su médico de familia o con el cardiólogo, para estar seguro de que no hay contraindicaciones. Según estudios recientes, 30 minutos diarios de actividad moderada (por ejemplo, caminar enérgicamente) es suficiente.
  • Otra duda frecuente en las personas que padecen de corazón tiene que ver con la actividad sexual. Los pacientes bien controlados pueden llevar una vida normal, también en este aspecto.
  • Con otras medidas preventivas. Por ejemplo, reduciendo el colesterol LDL (el "colesterol malo") con la medicación adecuada. Controlando la tensión arterial. A muchos pacientes con hipertensión y un riesgo acrecentado de padecer una enfermedad coronaria se les aconseja tomar una pequeña cantidad de aspirina al día, siempre que no haya otras contraindicaciones.

    Recientes investigaciones revelan que, sin embargo, los antioxidantes (las vitaminas A, C y E) no entrañan beneficios a la hora de prevenir las enfermedades cardiovasculares.


ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES MÁS FRECUENTES
Las dolencias cardiovasculares representan cerca del 40% de las muertes por enfermedad en nuestro país. Aquí tiene un retrato de las más habituales.


Arteriosclerosis

    • ¿Qué es?
Por arteriosclerosis entendemos la pérdida de elasticidad y el estrechamiento de las arterias que se produce como consecuencia de la acumulación de grasa en sus paredes, que empieza a producirse ya desde los primeros años de vida, hasta convertirse en placas de ateroma, las lesiones principales de esta enfermedad, compuestas por colesterol y derivados. La distribución de la arteriosclerosis en la red arterial no es homogénea. Afecta sobre todo a la aorta, a las arterias de las piernas, las coronarias y las arterias que conducen la sangre hacia el cerebro.
Las placas de ateroma se desarrollan en zonas de gran turbulencia de flujo sanguíneo, sobre todo donde hay bifurcaciones. Estas placas provocan una reducción del diámetro en la zona de arteria donde se sitúan, esto hace que la sangre circule con más dificultad, pudiendo tener como consecuencia la falta de oxigenación en el área que depende de esas arterias.
Las placas también pueden sufrir un proceso de ulceración y dar lugar a que se formen trombos, es decir, coágulos de sangre. Esos trombos pueden obstruir por completo la zona de la arteria donde se forman, produciendo una trombosis. El trombo puede desprenderse y entrar en la circulación sanguínea. Dependiendo de sus dimensiones podrían provocar la obstrucción de una arteria y una embolia en el organismo.
    • ¿Cómo se reconoce?
En realidad, la arteriosclerosis como tal no produce manifestación alguna hasta que tiene lugar, como consecuencia de la misma, la disminución o la interrupción del aporte de sangre a algún tejido. Es entonces cuando tiene lugar, por ejemplo, la angina de pecho, el infarto de miocardio o el accidente vascular cerebral, que se describen a continuación.
Un dolor súbito intenso en las piernas, no justificado (que no haya sido causado por un golpe, por ejemplo, puede ser también el resultado de una afectación arterial, que si no se trata adecuadamente puede conducir a la gangrena.
    • ¿Qué hacer?
Unos hábitos más saludables, con la dieta alimentaria adecuada son el tratamiento básico para prevenir y paliar la arteriosclerosis. El especialista establecerá, en función de la existencia de otros factores asociados (hipercolesterolemia, hipertensión, etc.) si hay que seguir un tratamiento farmacológico, con medicamentos especiales para reducir el colesterol y, a veces otros fármacos, antiagregantes, anticoagulantes, antihipertensivos, etc.

Angina de pecho
    • ¿Qué es?
La angina de pecho se produce cuando hay un aporte insuficiente de sangre y, por tanto, oxígeno al músculo cardiaco debido a un estrechamiento o a una obstrucción de una arteria coronaria (por ejemplo, por las placas de ateroma).
La angina indica que el músculo cardiaco está afectado, y que precisa un tratamiento.
Cuando el músculo del corazón no recibe el oxígeno que necesita para trabajar (lo que ocurre más fácilmente en el transcurso de un esfuerzo físico prolongado, o si hace mucho frío), sufre, y este sufrimiento se traduce en unos síntomas concretos: la angina de pecho. La víctima de una crisis de angina nota una sensación de angustia, de peso en el pecho, tras el esternón, que puede irradiar a los brazos, costado, cuello, maxilares, y a veces se combina con unos síntomas similares a los de una indigestión. El malestar puede desaparecer con el reposo. Si usted nota estos síntomas, busque rápidamente atención médica.
Las causas son variadas: puede ser producida por una aterosclerosis de las arterias coronarias (lo más habitual), por espasmo de las arterias coronarias, por una dolencia congénita…
La angina de pecho puede evolucionar, espontáneamente, en varios sentidos:
La dolencia puede mantenerse estable varios años y producir un malestar llevadero, que exige hacer algunas modificaciones en los hábitos de vida.
Las crisis pueden hacerse más frecuentes e intensas, traduciendo la inestabilidad de una placa de ateroma. Esto puede llegar a tener consecuencias fatales.
O bien, esas crisis de angina se van haciendo cada vez más raras, hasta llegar a desaparecer. Esto sucede si en la zona se desarrolla una circulación paralela eficaz, es decir, las arterias colaterales consiguen suplir el trabajo de la arteria afectada.
    • ¿Cómo se reconoce?
Se diagnostica a partir de los síntomas descritos por el paciente (peso, opresión y angustia en pecho, brazos, cuello…). En algunos casos la enfermedad cursa de forma silenciosa, esto sucede por ejemplo con los diabéticos, y sólo hay unos síntomas vagos, como falta de aire o fatiga, que pueden llevar a sospechar de la enfermedad.
No se debe confundir una crisis de angina de pecho con otros trastornos que también pueden provocar dolores parecidos: acidez, reflujo gastroesofágico, úlcera de estómago, infección pulmonar, dolores musculares, pericarditis (inflamación de la mucosa que rodea al corazón) o crisis de ansiedad.
    • ¿Qué hacer?
El tratamiento médico de la angina de pecho depende de su gravedad.
En principio, se recurre a los medicamentos. Además de los fármacos para reducir los niveles de colesterol, la hipertensión o la diabetes (indicados o no según las circunstancias de cada paciente), hay otros específicos contra la angina. Son los nitratos (que actúan dilatando las arterias coronarias y pueden administrarse por vía oral, como comprimidos que se colocan bajo la lengua, con parches en la piel o en inyecciones), los betabloqueantes, que al reducir la frecuencia cardiaca reducen también las necesidades de oxígeno del corazón, o los antagonistas del calcio, que inducen a la dilatación de las arterias coronarias y las venas periféricas, reduciendo así la tensión arterial y la frecuencia cardiaca.
El ácido acetil salicílico (por ejemplo, aspirina) suele usarse como tratamiento complementario, ya que reduce la posibilidad de que las plaquetas sanguíneas se agrupen formando trombos.
Cuando la medicación no basta, es necesario recurrir a un tratamiento quirúrgico. Hay varias alternativas, pero es muy frecuente la angioplastia, que consiste de dilatar mecánicamente los vasos coronarios. Se suele realizar con anestesia local y no requiere hospitalización.
Otra alternativa es sustituir la arteria afectada por un injerto de un vaso localizado en otra zona del cuerpo, con la técnica denominada by-pass.
Y otra técnica que se utiliza mucho en la actualidad es introducir un dispositivo, que se llama stent y es parecido a una espiral, dentro del vaso estrechado, para de esta forma mantenerlo "abierto".
Estas distintas técnicas tienen diferentes indicaciones: la elección de una u otra se hace de forma individualizada, según el paciente.


Infarto de miocardio

    • ¿Qué es?
La palabra infarto significa "zona de necrosis", es decir, de muerte de los tejidos de un determinado órgano, debido a una importante disminución de la circulación. En el infarto de miocardio, esa necrosis afecta al propio músculo cardiaco o miocardio.
El infarto de miocardio se produce cuando se da una interrupción total y persistente de la circulación de una determinada zona de una arteria coronaria. Su gravedad es variable. Si afecta a un área pequeña o que no incluye ningún elemento importante del corazón, podría incluso pasar desapercibido. Si el área afectada es más extensa, las perturbaciones serán graves, incluso mortales.
    • ¿Cómo se reconoce?
El infarto de miocardio se manifiesta, la mayoría de las veces, con un dolor, peso u opresión en el pecho, una sensación semejante a la de la angina de pecho, pero más intensa y/o más duradera. La sensación puede extenderse al brazo izquierdo, y también al cuello, costado, estómago… y puede prolongarse durante varias horas. Al contrario de lo que pasa con la crisis de angina, el reposo o el comprimido de nitroglicerina no ocasionan ningún alivio.
Cuando se sospecha la posibilidad de un infarto, hay que realizar un electrocardiograma de inmediato.
    • ¿Qué hacer?
Esta es una situación de urgencia, y el afectado debe ser trasladado lo más rápidamente posible a un centro de cuidados intensivos. La actuación inmediata salva muchas vidas.
Los medicamentos que se usan en la fase aguda son analgésicos especiales, combinados con nitratos y betabloqueantes y también con fármacos que actúan sobre la coagulación, como los fármacos fibrinolíticos, capaces de disolver los trombos intracoronarios y que son muchos más eficaces si se aplican en las primeras horas siguientes al infarto.
En algunos casos hay que recurrir a una angioplastia urgente. En la fase aguda del infarto, la cirugía cardiaca queda reservada los enfermos que presenten complicaciones mecánicas (la rotura de un músculo papilar o de una pared ventricular, por ejemplo).
Después del infarto, el paciente debe guardar un reposo absoluto, en cama.


Accidentes vasculares cerebrales

    • ¿Qué son?
Hay un conjunto de lesiones en las arterias cerebrales que pueden producir un accidente cerebral, que puede ser:
Una embolia cerebral, una obstrucción brusca de un vaso cerebral por un trombo originado en otro punto de la circulación sanguínea.
Una trombosis cerebral, que es una obstrucción brusca de una arteria cerebral por un trombo que se producido en esa misma arteria.
Una hemorragia cerebral, que se debe normalmente a la ruptura de un vaso cerebral dañado.
  • ¿Cómo se reconocen?
Los síntomas dependen de la zona de cerebro afectada. Pueden consistir en alteraciones de la fuerza o de la sensibilidad, dificultad para hablar, dificultad para tragar, inestabilidad al caminar… Suelen ocurrir bruscamente. En ocasiones duran solo unos minutos (accidente isquémico transitorio) lo que puede constituir un aviso de que algo más grave puede ocurrir.
    • ¿Qué hacer?
Ante la sospecha de un accidente vascular cerebral, conviene acudir a urgencias cuanto antes. En algunas ocasiones es posible el uso de fármacos fibrinolíticos que contribuyen a disolver un posible trombo. En cualquier caso, la intervención precoz, controlando la oxigenación, la temperatura y los niveles de glucemia (azúcar en sangre) ayuda a minimizar las posibles secuelas.
La rehabilitación será tanto más fácil cuanto menor sea la cantidad de secuelas y menos graves sean. También entra en juego el estado del enfermo antes de sufrir el accidente.


Hipertensión

    • ¿Qué es?
Además de ser un factor de riesgo importante respecto a otras dolencias coronarias, la hipertensión es en sí misma una enfermedad cardiovascular. Esta afección obliga al músculo cardiaco a aumentar su carga de trabajo y es un factor de riesgo para la arterioesclerosis y los accidentes vasculares cerebrales. Además, una hipertensión prolongada puede provocar insuficiencia renal y daños en los vasos que irrigan la retina.
La tensión arterial es la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias de gran circulación.
En general, se considera una tensión arterial alta a una máxima (presión sistólica) igual o superior a 140 y una mínima (presión diastólica) igual o superior a 90. Si la máxima supera 159 o la mínima supera 109, se habla de hipertensión severa.
    • ¿Cómo se reconoce?
En sí misma, la hipertensión no tiene ningún síntoma característico. Se suele descubrir en el transcurso de un examen médico. Los adultos de más de 35 o 40 años deben tomarse la tensión una vez al año, sobre todo si hay antecedentes familiares de hipertensión.
El diagnóstico definitivo de la hipertensión debe basarse en varias mediciones. Una vez confirmada, hay que realizar exámenes clínicos más profundos, para identificar si hay una causa subyacente, por un lado, y por otro, evaluar los posibles daños motivados por la hipertensión, con pruebas cardiológicas, renales y oftálmicas, sobre todo.
    • ¿Qué hacer?
Si se trata de una hipertensión ligera, unas sencillas medidas preventivas, como perder peso, hacer ejercicio con regularidad, adaptar la alimentación (reduciendo el consumo de sal, evitando alcohol y grasas…) pueden bastar para mantener la tensión en sus niveles normales.
Si no es así, se optará por un tratamiento farmacológico. Hay muchos y diversos medicamentos con efectos antihipertensores: el médico determinará cuál es el más adecuado para cada paciente, según sus circunstancias.
Tenga en cuenta que el tratamiento de la hipertensión no la hace desaparecer definitivamente, simplemente la mantiene "a raya", dentro de unos límites y de esta forma atenúa sus consecuencias.

PRUEBAS DIAGNÓSTICAS

Para confirmar que un paciente sufre algún problema cardiaco, el médico puede solicitar que se realicen algunas pruebas diagnósticas complementarias.
Si no se consigue un diagnóstico preciso, o si quiere lograr una evaluación más detallada de la gravedad de la situación, para poder aplicar los tratamientos específicos, el médico le remitirá a un cardiólogo.
  • Electrocardiograma. Esta prueba consiste en realizar un registro de la actividad eléctrica del corazón en reposo, para así detectar alteraciones a nivel del ritmo cardiaco (arritmias) o posibles daños en el músculo cardiaco (angina o infarto).
  • Prueba de esfuerzo. Pretende evaluar el comportamiento del corazón cuando el paciente hace ejercicio, sobre una cinta andadora o en bicicleta estática. Monitorizar el corazón mientras se realiza un esfuerzo permite comprobar si el corazón consigue aumentar el oxígeno necesario para el esfuerzo que se le exige. Esta prueba permite detectar dolencias coronarias, así como establecer la tolerancia del paciente al esfuerzo (por ejemplo, después de un infarto o una operación quirúrgica).
  • Ecocardiograma. A través de una ecografía cardiaca se puede evaluar el funcionamiento y las dimensiones de las válvulas, las paredes y las cavidades del músculo cardiaco, lo que permite detectar posibles anomalías.
  • Gammagrafía de miocardio. Es una técnica de medicina nuclear que se hace en reposo o mientras se realiza en esfuerzo, y con ayuda de un contraste radiactivo permite ver si todas las áreas del músculo pueden recibir sangre en una cantidad suficiente. Las áreas con deficiente absorción reflejan una vascularización deficiente. Se suele recurrir a esta prueba cuando no es posible hacer una prueba de esfuerzo o si ésta no da unos resultados concluyentes.
  • Coronariografía. Se hace una serie de radiografías, previa inyección directa de un contraste en una arteria a través de un catéter. Permite localizar una estenosis (estrechamiento), una oclusión u otros problemas similares en la arteria.
  • Holter. En esta prueba se hace el registro de la actividad eléctrica del corazón durante 24 horas. En ese periodo, el paciente debe realizar su actividad habitual, para verificar si se produce alguna alteración (arritmias, por ejemplo).
  • MAPA (medición ambulatoria de la presión arterial). Es una prueba que registra la tensión arterial de un paciente durante 24 horas, mientras éste realiza la actividad normal a lo largo del día.

CORAZÓN: MITO Y REALIDAD


  • El corazón se sitúa prácticamente en el centro del pecho, entre los pulmones, con su extremo girado hacia la izquierda.
  • De media el corazón pesa unos 300 gramos.
  • El corazón late entre 60 y 100 veces por minuto, de media, algo más de 100.000 veces al día.
  • En los niños la frecuencia cardiaca puede ir de 90 a 120 pulsaciones por minuto.
  • El feto dentro del útero tiene generalmente una frecuencia cardiaca de entre 130 y 260 pulsaciones por minuto.
  • Si se tiene fiebre aumentan las pulsaciones, a razón de unas 10 pulsaciones más por minuto por cada grado de fiebre.
  • En general, el volumen de sangre total oscila entre 4,5 y 5,5 litros, entre un 6 y un 8% de la masa corporal. En un individuo normal en reposo el corazón bombea esa cantidad cada minuto. A lo largo de todo el día la sangre recorre unos 19.000 kilómetros.
  • El corazón consume en torno a un 10% del oxígeno total del organismo.
  • Es un error decir que el corazón está siempre en el lado izquierdo. Hay personas en las que la punta del músculo rota hacia la derecha, e incluso en algunos casos el corazón está en el lado derecho de la cavidad torácica (es lo que se llama dextrocardia).
  • El corazón no tiene nada que ver con las emociones o las pasiones, De eso se encarga el cerebro. Con todo, el corazón puede responder a esos estados anímicos con palpitaciones por la estimulación nerviosa.

viernes, 27 de junio de 2014

LECHES VEGETALES












Hoy en día, a pesar de que la leche de vaca es una de las más consumidas mundialmente, cada vez son más las personas que optan por el consumo de leches vegetales debido a sus propiedades y a las ventajas que éstas pueden aportar para la salud. El consumo de leche de vaca lleva asociados una serie de inconvenientes, tales como difícil digestión, mucosidades, intolerancia a la lactosa y problemas digestivos entre otros, que pueden ser fácilmente evitados substituyendo esta leche por las leches vegetales.

Las leches vegetales no lácteas elaboradas a base de agua e ingredientes vegetales. No contienen lactosa ni colesterol, la mayoría son de bajo contenido calórico, tienen un alto contenido en agua (hasta el 90%) y sus componentes son fáciles de asimilar y digerir. Además, contienen menos grasa que la leche de vaca, con un elevado porcentaje de grasas mono y poliinsaturadas, que benefician la salud cardiovascular. Su contenido en vitaminas del grupo B es notable, aunque no se encuentra vitamina B12 que se presenta casi exclusivamente en alimentos de origen animal. Tienen un considerable contenido en potasio, y la relación sodio/ potasio es muy buena.

Por todo ello, es una excelente alternativa no solo para las personas que eligen llevar una dieta sana y equilibrada y para quienes escogen seguir una dieta vegetariana, sino también para aquellos grupos de población que por circunstancias especiales no toleran alguno de los componentes presentes en las leches animales, como la lactosa o las proteínas de la leche de vaca, al igual que para personas con problemas de digestiones lentas, colon irritable, estreñimiento, diarreas…

Existen diferentes tipos de leches vegetales, dependiendo de su procedencia. Por una parte, podemos encontrar aquellas que provienen de los cereales, como el arroz, avena, espelta o cebada, las cuales se caracterizan por su alto contenido en fibra, vitaminas y minerales. Por otra parte, existen leches vegetales derivadas de los frutos secos como almendras, avellanes, sésamo o nueces. Estas son muy nutritivas y completas y son fuente de ácidos grasos de calidad y calcio. Por último, se encuentran leches vegetales procedentes de las legumbres, como es el caso de la leche de soja, con un alto contenido en proteínas de alta calidad.

La leche y los derivados lácteos son uno de los alimentos más introducidos en nuestra dieta diaria. Siempre se nos ha presentado como un alimento excelente, con grandes propiedades nutricionales, y cuyo consumo era imprescindible en una dieta saludable. Esto ha contribuido a una excesiva presencia de este grupo de alimentos entre nuestros hábitos alimenticios. A pesar de sus cualidades nutricionales, un consumo excesivo de leche animal puede ser más perjudicial que beneficioso para la salud.

Se recomienda el consumo de leche principalmente por ser una fuente de calcio, pero el exceso de este elemento puede llevar a la aparición de osteoporosis debido a la sobreestimulación en la actividad de las células, que provoca la muerte prematura de las mismas. Lo cierto es que se trata de un alimento deficiente en hierro, que puede incluso provocar la pérdida del mismo en el intestino de los bebés. De hecho, el ser humano es el único mamífero que continua tomando leche una vez destetado, y que se alimenta de una leche distinta a la de su propia especie y por tanto no “diseñada” específicamente para sus necesidades nutricionales.

Además, la leche animal es pobre en fibra y está sobrecargada de colesterol, grasas y proteínas. Esto último es precisamente lo que hace que la leche sea un alimento desaconsejable en estados carenciales de calcio o como prevención de la osteoporosis (huesos frágiles) ya que el exceso de proteínas provoca una mala absorción de calcio. Curiosamente, EEUU es el mayor consumidor mundial de leche, y también el país con más incidencia de osteoporosis entre su población. Sin embargo, las culturas orientales, donde apenas existe el consumo de lacteos pero si hay una dieta rica en proteinas vegetales, tienen los menores porcentajes de osteoporosis del mundo.

Hay que tener presente que la leche de vaca es uno de los principales desencadenantes de alergias e intolerancias alimenarias (24,5% de las alergias infantiles). En el caso de la intolerancia, muchas personas desconocen que la sufren; se trata de una insuficiencia en la producción intestinal de lactasa, una enzima encargada de digerir la lactosa presente en la leche. Esta pasa al intestino, donde fermenta, provocando dolor abdominal, flatulencia, hinchazón, vómitos, calambres e incluso diarrea acuosa. Los pacientes notan una disminución drástrica de estos problemas cuando sustituyen la leche por una bebida vegetal.

La leche animal es un alimento rico en colesterol y grasas saturadas, por ello el consumo de la misma estimula al hígado a elaborar más colesterol, elevando los niveles en la sangre y acumulando, al mismo tiempo, dicha grasa de forma subcutánea como “grasa corporal”, por lo que contribuye al aumento de peso. Otro riesgo asociado al consumo de leche es el depósito anormal de minerales como el calcio o el fósforo en los tejidos blandos, que puede derivar en calcificaciones.

Desde el punto de vista de la naturopatía, la leche es un “no alimento”, y es
común que muchos tratamientos naturopáticos comiencen con la retirada de esta de la dieta del paciente. Tradicionalmente, la naturopatía relaciona el consumo de leche animal con problemas respiratorios asociados a una producción excesiva de moco (catarros, constipados, asma, sinusitis, rinitis, procesos broncopulmonares…), así como con las anemias por déficit de hierro, la diabetes, algunos procesos cancerosos, y los trastornos intestinales como el colon irritable o la colitis ulcerosa.

Con esto no queremos decir que la leche en si misma sea perjudicial para la salud, sino que no es recomendable el consumo excesivo de la misma habiendo otros alimentos que nos aportan los mismos beneficios nutricionales sin ninguna de sus desventajas.

Es la más extendida y popular de las leches vegetales, remontándose su uso a la antigua China, donde aparece documentado el empleo de la soja como alimento desde el año 2800 A.C. Más tarde fue introducida en Europa en el siglo XVIII y llevada a América a principios del siglo XIX.
La leche de soja está especialmente indicada para aquellas personas que presentan intolerancias o alergias a la lactosa, ya que no la posee, lo que origina una mayor digestibilidad al no necesitar enzimas para digerirla. Esta bebida se recomienda también a personas que padezcan diabetes, ya que al liberar los azúcares poco a poco, ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en sangre. Desde los años 50 se ha asociado el uso de leche de soja con la disminución del colesterol, debido a su composición rica en isoflavonas, ácidos grasos y proteínas, además de las vitaminas y minerales que presenta. La combinación de estos factores, provoca la reducción de los niveles de colesterol en el organismo hasta en un 20%, disminuyendo los niveles de LDL (“colesterol malo”) y triglicéridos, además de favorecer la flexibilidad de las arterias, haciendo que la circulación mejore y provocando un descenso en la incidencia de afecciones cardiacas y/o arteriosclerosis.
Esta bebida vegetal presenta un contenido en calcio considerable, otorgándole propiedades beneficiosas para los huesos y la circulación en general, mejorando los procesos de cicatrización. Además, su contenido en potasio ayuda a eliminar líquidos, manteniendo el buen funcionamiento del corazón, los riñones y los nervios. El potasio, unido al magnesio presente en esta leche, la convierte en un alimento perfecto para el control de la hipertensión arterial.
La leche de soja, presenta marcados beneficios para la salud de las mujeres, ya que las isoflavonas como genisteína y daidzeína tienen un efecto estrogénico débil, haciendo el síndrome pre-menstrual más llevadero y reduciendo los molestos síntomas menopáusicos como sofocos, sudoración, etc. Numerosos estudios corroboran que el consumo de productos ricos en isoflavonas protege al hombre contra el agrandamiento de la glándula prostática.

Es una buena opción nutricionalmente hablando. Es una leche indicada para disminuir los niveles de colesterol en sangre, usada en procesos postoperatorios por su elevado valor nutritivo, su fácil digestión y en aquellos cuadros de diarrea y vómitos ya que es un buen regulador del peristaltismo (o motilidad) intestinal. Especialmente indicada para embarazadas, lactantes, para combatir enfermedades nerviosas, la debilidad o la anemia. Se recomienda en personas con problemas hepáticos, desnutrición, eccema infantil e incluso favorece el desarrollo de los niños por ser una de las pocas proteínas vegetales que contienen L-arginina (aminoácido esencial en los niños). Es beneficiosa para cerebro y músculo por su alto contenido en potasio (elemento imprescindible para el funcionamiento de estos tejidos) y constituye una medida importante en la prevención de la osteoporosis.
El Dr. Gene Spiller del Healths & Research Studies Centre en Los Altos, California, demostró que el consumo de almendras reduce el nivel de colesterol sanguíneo el doble que el aceite de oliva. Tiene un alto contenido en proteínas (confiriendo sensación de saciedad) y fibra dietética soluble que, entre otras ventajas, permite aumentar el volumen de los excrementos y diluir así el ácido biliar, lípidos y esteroles, haciendo que disminuya el riesgo cancerígeno de éstos en el colon.
Es un alimento energético ideal para el frío. Favorece la subida de la leche materna, mejora problemas del sistema nervioso y es desinfectante a escala intestinal. El contenido de hierro y calcio es otra de las virtudes de esta deliciosa leche. El magnesio, fósforo y manganeso son otros de los minerales que aporta en cantidades nada despreciables. Es uno de los frutos secos con mayor aporte de vitamina E, cuya ingesta a menudo está por debajo de lo que sería recomendable y que ejerce un valioso papel antioxidante.

Además de poseer los mismos beneficios de la leche de almendras (regular el nivel de colesterol sanguíneo, etc.), su sabor es muy agradable. Por su bajo contenido en sodio es recomendada en dietas para controlar la hipertensión y previene la osteoporosis. Es cierto que las avellanas poseen un elevado nivel energético pero precisamente aquí radica su principal fuente de salud, en su alto contenido en grasa monoinsaturada, grasa saludable con efectos preventivos de enfermedades cardiovasculares (son tan ricas en ácido oleico que se convierten en “auténticas cápsulas naturales de aceite de oliva”).
La leche de avellanas, como todas las leches vegetales, no tiene colesterol y su proteína vegetal es de muy buena calidad, ya que contiene una elevada proporción de L-arginina, que es un tipo de aminoácido que desarrolla un importante papel para el buen funcionamiento del sistema cardiovascular. Además proporciona oligoelementos y muchos minerales saludables como el cobre, el manganeso, el calcio, el potasio y el fósforo. Las avellanas contienen mucha fibra vegetal, mayoritariamente insoluble, que beneficia el tránsito intestinal y evita el estreñimiento.
Esta leche es una buena fuente natural de vitamina E, que actúa como antioxidante de los tejidos del cuerpo humano; también aportan cantidades apreciables de vitaminas del grupo B, como la B6 y el ácido fólico importante para un embarazo sano y para la salud del recién nacido. Numerosos estudios concluyen que el consumo habitual de avellanas es recomendable para la prevención de las enfermedades cardiovasculares, como la arteriosclerosis, dolencias cardíacas e hipercolesterolemia, y contribuye a incrementar la esperanza de vida. También es importante para todas aquellas personas que requieren un gran esfuerzo físico.

Su alto contenido en fibra fortalece el sistema digestivo. El consumo de esta bebida ayuda a disminuir el riesgo de diabetes, colesterol y grasa corporal (ya que la avena se infla en el intestino causando sensación de saciedad ayudando a controlar el peso). Está comprobado que, además de no engordar, la avena es uno de los cereales cuya distribución en macronutrientes es óptima, por ser excelente fuente de carbohidratos capaz de suministrar energía al cuerpo, al igual que otros cereales, aunque es más rica en proteínas que el arroz, el trigo, el maíz o la cebada.
Tiene cantidad de grasas no saturadas y ácidos grasos esenciales, como el linoléico (el cual no produce nuestro cuerpo pero necesitamos ingerir) y vitaminas antioxidantes como la vitamina E. Pocos conocen que además de su alto contenido en fibra (al igual que otros cereales) posee unos segmentos exclusivos en grandes cantidades llamados betaglucanos. Estas moléculas presentan un gran número de funciones biológicas beneficiosas para el organismo siendo la más importante su capacidad para disminuir el colesterol y los ácidos biliares del intestino, absorbiéndolos y evitando que los compuestos nocivos pasen al organismo, ayudando a eliminarlos de forma natural.

La Espelta es una variedad de trigo que se cultiva desde hace unos 7.000 años y es considerado el origen de todas las variedades de trigo actuales. Este cereal tiene la particularidad de que no ha sido manipulado ni cruzado con otras especies, por lo que se le considera puro.
Comparada con el trigo, los nutrientes de la espelta son más fácilmente asimilables por el organismo y proporciona además importantes ventajas nutricionales:
Mayor aporte proteico: hasta un 16% de media mientras que el trigo sólo tiene de media un 12%.
Proteínas de mayor calidad: posee un mejor equilibrio de los aminoácidos esenciales que la hace especialmente recomendada para dietas vegetarianas.
Tiene mayor contenido lipídico con una mayor proporción de ácidos grasos insaturados y es rica en ácidos grasos esenciales (ácido oléico y ácido linoléico), necesarios para el buen funcionamiento del organismo.
Una media del 30% al 60% más de aporte de los minerales: hierro, zinc (necesario para el buen funcionamiento de los vasos sanguíneos), cobre, magnesio (considerado alimento “anti-estrés” por excelencia debido a una tasa de magnesio de 0,15 %) y fósforo, lo que la hace muy nutritiva. Esta puede ser la principal ventaja nutricional de la espelta frente al trigo común.
Es muy rica en ácido silícico que es uno de los nutrientes más necesarios en nuestro organismo ya que forma parte de nuestros tejidos y órganos (fortalece los tejidos y refuerza los sistemas inmunitario y circulatorio).
Es más rica que el trigo en hierro y en vitaminas E, B1 y B2 (reduce ataques de migrañas). El contenido en niacina (B3) también es alto (aporta beneficios contra los factores de riesgo cardiovascular).
Aporte abundante de fibra, beneficioso para el funcionamiento del intestino delgado.

Esta leche está indicada como astringente en casos de diarrea, tiene efecto hipotensor y mejora la circulación.
Investigadores noruegos y estadounidenses han realizado por primera vez un listado con los alimentos vegetales de consumo habitual que contienen la mayor cantidad de antioxidantes.Tras el análisis de 1000 alimentos, han concluido que las nueces son el alimento que mayor cantidad de antioxidantes contiene y que, por tanto, ayudan a prevenir numerosas enfermedades cardiovasculares o la diabetes. Están muy por encima de otros alimentos que hasta ahora se consideraban los más ricos en estos componentes, como las naranjas, espinacas, zanahorias o tomates.
Los principales componentes antioxidantes presentes en la leche de nueces son la vitamina E, los polifenoles y los oligoelementos, selenio, cobre, zinc y magnesio, estos últimos podrían beneficiar la función endotelial (capa más interna de los vasos sanguíneos), ya que ayudarían a prevenir el proceso de oxidación celular que conduce a la enfermedad cardiaca.
Otros trabajos han demostrado los beneficios de las nueces en la prevención de enfermedades cardiovasculares debido a su contenido en ácidos grasos omega3 y omega6 en hasta un 40 por ciento de su composición, en uno de estos estudios se llegó a la conclusión de que la dieta mediterránea es más efectiva si se incluyen en ella un puñado de nueces en sustitución de ciertos alimentos como la mantequilla o los lácteos enteros.

La leche de sésamo presenta un sabor muy peculiar, es una bebida ligera y nutritiva, muy digestiva, que se recomienda en casos de trastorno de hígado y corazón. Por su contenido en vitaminas del complejo B está especialmente indicada para paliar enfermedades relacionadas con los sistemas digestivo y nervioso, así como en casos de anemia, piel escamatosa y constipados.
Las semillas de sésamo poseen una cantidad elevada de proteínas, además de ser ricas en metionina, un aminoácido esencial. Las grasas que contiene son “grasas buenas”, es decir, grasas insaturadas, lo que junto a su contenido en lecitina (otro lípido contenido en estas grasas) convierte al sésamo en un alimento que contribuye a reducir los niveles de colesterol sanguíneo. En la leche de sésamo encontramos diferentes minerales, como el calcio que interviene en la formación de huesos y dientes, el hierro que desempeña numerosas e importantes funciones en el organismo, y el zinc, mineral que participa en el metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas.
Contiene buenas cantidades de fibra, por lo que su consumo resulta beneficioso para la regulación de la función intestinal. El sésamo está indicado para la lucha contra el envejecimiento de la piel, ayuda a la hidratación y evita las arrugas, mejorando las funciones generales de la piel, incluyendo pelo y uñas. Además tiene efectos antiinflamatorios y es excelente para tratar los síntomas del síndrome pre-menstrual.

La quinoa presenta un elevado valor nutricional mejorando la producción de leche materna en las mujeres y por su alto contenido en litio ayuda en los procesos de control de la depresión. La leche de quinoa posee un alto contenido en proteínas, fibra, almidón, calcio, hierro (por lo que se recomienda su ingesta en casos de anemia), fósforo y magnesio (más que el que se encuentra en el resto de cereales), así como una buena fuente de vitaminas entre las que destacan la A y la E.

La leche de arroz no debe confundirse con el “agua de arroz”, de propiedades antidiarréicas. La leche de arroz se obtiene gracias a la fermentación, en varias etapas, de los granos de arroz integrales, frescos, molidos y cocidos.
Es una bebida ligera, de sabor dulce, y tiene la ventaja de que, al contrario que otras leches derivadas de cereales, no contiene gluten. Además es un alimento de gran digestibilidad, presente desde hace miles de años en la dieta humana.
Gracias a su contenido en triptófano y vitaminas del grupo B, al arroz se le conoce como «La semilla de la serenidad», ya que estas sustancias son fundamentales para la producción de energía y el equilibrio del sistema nervioso. Por su riqueza en hidratos de carbono complejos, va liberando energía de forma progresiva, favoreciendo un estado de ánimo estable. También es rica en ácidos grasos esenciales (poliinsaturados). Posee propiedades depurativas e hipotensoras.
Es recomendable en dietas de adelgazamiento porque contiene alrededor de la mitad de las calorías que las leches de soja, avena y almendras. Al tener poco calcio propio, muchos de los preparados comerciales están enriquecidos con calcio marino natural, lo que los hace aún más atractivos nutricionalmente.