
El
rábano –y especialmente el rábano negro- ocupa un lugar
predominante entre los alimentos considerados terapéuticos por su
reconocida capacidad para favorecer el drenaje del hígado y
la vesícula biliar, estimular
la producción de bilis,eliminar del
organismo desechos y toxinas, regular las funciones
del colon o tratar trastornos digestivos además
de fiebre, infecciones intestinales, úlceras, resfriados,
reumatismos o gota, por mencionar sólo algunas dolencias.
Además varios de sus principios activos –que comparte con otros
miembros de la familia de las Brasicáceas o Crucíferas- le
confieren importantes propiedades antimicrobianas,
antioxidantes, expectorantes, diuréticas, inmuno estimulantes,
depurativas y anticancerígenas. Sin duda, una más que sugerente
carta de presentación.
Numerosas
investigaciones llevadas a cabo en los últimos años confieren a
este miembro de la familia de las Brasicáceas –a
las que antiguamente se denominaba Crucíferas-
un importantísimo
valor
terapéutico y
se le reconocen propiedades medicinales que no tienen otros alimentos
“mejor considerados”. Por poner un ejemplo diremos que
las Brasicáceas –familia
botánica que comprende más de 380 géneros y unas 3.000 especies
vegetales- copan los primeros puestos de la lista de
verduras anticancerígenas. Y
es que los glucosinolatos,
isotiocianatos (entre
ellos el sulforafano), indoles y
otros fitoquímicos además de las vitaminas, minerales y fibra
contenidos en el brécol, las coles, las coles de bruselas, el
repollo, la lombarda, la coliflor, el nabo y el rábano los
convierten en alimentos imprescindibles para
mantener la salud dadas sus propiedades
anticancerígenas, antimicrobianas, antioxidantes,
diuréticas, depurativas, antiinflamatorias,
hepatoprotectoras, inmunoestimulantes, coleréticas, colagogas,
digestivas y expectorantes.
Hecha
esta introducción pasemos a analizar las bondades del Raphanus
sativus.
REMEDIO
ANTIQUÍSIMO
Como
decimos el rábano pertenece a la extensa familia de
las Brasicáceas y
recibe el nombre científico de Raphanus
sativus.
Es una planta de raíz comestible,
gruesa y carnosa, muy variable en cuanto a forma y tamaño y cuya
piel puede ser roja, rosada, blanca, pardo-oscura o manchada de
diversos colores. En cuanto a las variedades el
género Raphanus comprende
ocho diferentes aunque las más comunes son el rábano chino, japonés
o daikon (que
es cilíndrico, alargado, de color blanco y sabor suave); los
rabanitos (esféricos, ovalados o cilíndricos, de pequeño tamaño,
carne blanca y piel roja, rosada, morada o blanca) y el rábano
negro que
es cilíndrico y redondeado, con piel de color negro muy difícil de
digerir pero cuya carne es blanca y digestiva. Y por ser ésta la
variedad de rábano más utilizada para fines medicinales debido
a sus incontestables propiedades terapéuticas es en la que vamos a
centrar el texto. Pero antes es conveniente señalar que aunque aún
no hay datos concluyentes todo apunta a que el origen del rábano se
sitúa en Asia, concretamente en China, varios miles de años antes
de nuestra era y que allí, desde tiempos inmemoriales, se prescriben
preparaciones con rábano para el tratamiento de la diarrea, las
fiebres, los desórdenes digestivos, las infecciones intestinales,
las úlceras o las flatulencias. Asimismo se tiene constancia de que
esta hortaliza se conocía en el antiguo Egipto ya que algunos
jeroglíficos datados 2.700 años antes de Cristo recogen referencias
a su uso terapéutico y cosmético y, además, formaba parte del menú
de los constructores de la famosa pirámide de Keops.
También
fue muy apreciado por griegos y romanos siendo estos últimos quienes
introdujeron su cultivo en España y lo expandieron por toda Europa.
Una de las primeras referencias escritas al empleo medicinal del
rábano la encontramos en el Libro
de las Medicinas Simples -escrito
en el siglo XII de nuestra era- del médico italiano Matthaeus
Platearius en
el que se puede leer que “cuando
se come rábano negro cocido es eficaz contra la tos provocada por
grandes humores”.
Ya a mediados del siglo pasado Pío
Font Quer –botánico,
farmacéutico y químico español- dejaba escrito que “el
rábano, y sobre todo el rábano negro, se tiene por un buen
diurético y se utiliza contra las afecciones catarrales por las vías
digestivas así como contra las enfermedades biliares”.
Desde
entonces los conocimientos acerca de las propiedades nutricionales
y
medicinales de este alimento no han hecho sino confirmar lo acertado
del conocimiento de nuestros antepasados. Veamos pues ya cuáles son
eras propiedades empezando por las nutricionales.
RICO
EN POTASIO
El
rábano es una de las hortalizas con mayor contenido acuoso. De
hecho, aproximadamente el 95% de su peso es agua. Pero además
contiene vitaminas, minerales y fitoquímicos que le hacen
interesante –aunque menos que otros miembros de su familia, eso sí-
desde el punto de vista nutricional. Así, el rábano es rico
en vitamina C y en folatos (vitaminas
del grupo B). Y cabe recordar que la vitamina C tiene una reconocida
capacidad antioxidante por
lo que es capaz de prevenir la aparición de numerosas dolencias
además de intervenir en la formación
del colágeno,
de los huesos,
de los dientes y
de los glóbulos
rojos y
quefavorece
la absorción del hierro de los alimentos así
como la resistencia a las infecciones.
En cuanto a los folatos, participan en la síntesis del material
genético y en la formación de anticuerpos además
de colaborar en la producción de glóbulos
rojos y blancos.
Por
lo que respecta a su contenido mineral destaca su riqueza
en potasio (necesario
para la generación y transmisión del impulso nervioso y para la
actividad muscular normal además de intervenir en el equilibrio de
la bomba sodio-potasio celular) y sus significativas cantidades
de yodo (indispensable
para el buen funcionamiento de la tiroides regula el metabolismo e
interviene en los procesos de crecimiento). También se encuentran en
él ciertas dosis de calcio,
fósforo, hierro y magnesio además
de azufre (que
le confiere su característico sabor picante). Asimismo
contiene aminoácidos (en
proporciones discretas) y fibra que,
entre otras propiedades, previene o mejora el estreñimiento, ayuda a
reducir los niveles de colesterol en sangre (disminuye la absorción
intestinal de este lípido) y favorece el adecuado control de
la glucemia
en diabéticos.
También contiene compuestos orgánicos azufrados como el rafanol (de
propiedades
colagogas, coleréticas y antibióticas)
y la rafanina (principal
compuesto sulfurado del rábano negro que le confiere propiedades
antibióticas, antivíricas e inmunoestimulantes).
Pero
si por algo destacan los rábanos, en especial el negro -y el resto
de las Brasicáceas, cabe decir- es por su riqueza en una serie de
sustancias fitoquímicas de
contrastada eficacia para el mantenimiento de la salud conocidas
como glucosinolatos, isotiocianatos e indoles.
Los primeros son sustancias aromáticas picantes a las que se les
reconocen efectos anticancerígenos y
capacidad para eliminar del organismo microorganismos nocivos o
indeseables. Bien, pues cuando masticamos el rábano
esos glucosinolatos
liberan
otros compuestos no menos interesantes como los isotiocianatos (esta
raíz contiene isotiocianato
de alilo)
a los que se considera los agentes quimiopreventivos más
efectivos que se conocen (entre
ellos, destaca el sulforafano) o
como los indoles (el
rábano libera indometilglucosinolato)
que favorecen la desintoxicación del
organismo
y que también podrían tener –se está investigando en ese
sentido- un importante papel en la prevención de cánceres de mama y
de ovarios.
Bien,
pues estos elementos confieren al rábano -y especialmente al rábano
negro por ser la variedad de rábano más rica en dichas sustancias-
las propiedades terapéuticas que pasamos a analizar a continuación.
HEPATOPROTECTOR,
DEPURATIVO, DIGESTIVO, ANTICANCERÍGENO…
Si
consulta en Internet -o en cualquier otra fuente de información-
datos acerca del rábano –y/o de su variedad negra, que es la que
nos ocupa- no tardará en concluir que esta hortaliza es
especialmente apreciada desde el punto de vista terapéutico por su
capacidad para drenar y depurar el hígado y
la vesícula
biliar.
En este sentido está contrastado, por ejemplo, que
los isotiocianatos del
rábano negro estimulan la contracción de la vesícula, la
producción de bilis y el vaciamiento de dicha glándula. Como
consecuencia la ingesta de esta raíz favorece el drenaje de
los residuos
acumulados tanto
en la vesícula
como
en el hígado (y
por extensión la eliminación de desechos y toxinas acumuladas en el
organismo) y ayuda a prevenir la formación de cálculos.
Y como bien sabe el lector un buen funcionamiento de la vesícula
favorece las funciones del hígado pues, entre otras cosas, le
“ahorra” trabajo. Por eso se considera al rábano un
alimento hepatoprotector y
muy adecuado en casos de insuficiencias hepatobiliares, trastornos
digestivos vinculados a una sobrecarga hepática, desórdenes de la
secreción biliar, migrañas de origen hepático, etc. Pero
además de ser un excelente drenante
y protector hepático el rábano es apreciado por ser…
…diurético
y depurativo.
Su
elevada composición en agua –el 95% de su peso- y su riqueza en
potasio además de la actividad en este sentido de algún otro de sus
componentes convierten al rábano en un más que apreciado diurético
vegetal que favorece el aumento de la micción y con ello la
eliminación de sustancias tóxicas o de desecho y la expulsión más
rápida y efectiva de líquidos retenidos en el cuerpo lo que
resulta beneficioso para
quienes padecen hipertensión,
retienen líquidos o
sufren oliguria. Además,
como ya se ha dicho, contribuye tanto a prevenir la formación de
cálculos (hepáticos, biliares, renales, etc.) como a eliminarlos y
expulsarlos si ya existieran.
Pero
también se ha comprobado que favorece la depuración de
la sangre,
la limpieza de
la mucosa
intestinal y gástrica, la eliminación de
sustancias potencialmente dañinas cuando se acumulan como el ácido
úrico, la urea, el colesterol,
etc.
…digestivo.
Si
no fuera porque el rábano es considerado uno de los alimentos más
útiles para el hígado sin duda pasaría a ser considerado uno de
los más beneficiosos para el aparato digestivo. Lo decimos porque
además de abrir el apetito, estimular la producción de jugos
gástricos, facilitar la digestión o aumentar los movimientos
naturales del intestino el rábano negro regula las
funciones del colon, alivia el estreñimiento
crónico y
elmeteorismo y
resulta un suave laxante gracias a su fibra. Asimismo, mantiene la
flora intestinal en un estado saludable lo que, además
de combatir la diarrea y
las infecciones
intestinales, previene numerosas patologías infecciosas.
También hay que decir que al no contener grasas se le considera un
buen colaborador para mantenerse delgados o para integrarlo en una
dieta de adelgazamiento.
…cardioprotector.
El
mayor volumen de orina que se expulsa al consumir esta hortaliza
ayuda a rebajar la tensión
arterial y
a aumentar la diuresis eliminando del cuerpo sustancias que podrían
dar lugar a complicaciones cardiovasculares. Además la fibra que
contiene disminuye la absorción
intestinal de colesterol.
Por otra parte, el potasio y otras de las sustancias que contiene son
indispensables para una buena circulación sanguínea. Asimismo,
sus glucosinolatos e isotiocianatos son
reconocidos como potentes antioxidantes de
acción fundamental frente a los radicales libres lo que también
contribuye a reducir el riesgo
cardiovascular y cerebrovascular.
Por todo ello se considera al rábano un alimento con actividad
cardioprotectora.
…inmunoestimulante.
Por
su contenido en sustancias antioxidantes al rábano se le considera
un alimento inmunoestimulador que
actúa frente a la potencial nocividad de los radicales
libres.
Además sus isotiocianatos ayudan
a las enzimas de detoxificación del cuerpo -primera línea de
defensa del organismo frente a las enfermedades- a
neutralizar las sustancias
dañinas que
entran en él a través de diferentes vías (dieta, contaminación
del ambiente, etc.). Por eso se considera que contribuye a prevenir
el desarrollo de numerosas dolencias degenerativas al evitar el daño
celular.
También se le considera un potente
antimicrobiano (gracias
a su contenido en una sustancia denominada peróxido
difenil glioxal)
y se sabe que sus principios activos neutralizan patógenos
–especialmente bacterias,
virus y hongos-
que se albergan en
la mucosa de los riñones, la vejiga, las vías urinarias, el
estómago y las vías respiratorias.
De ahí que -especialmente en otoño e invierno- nuestras abuelas –y
algunas tradiciones médicas como la china- recomienden tomar zumo
de rábano para
prevenir o aliviar los síntomas de dolencias respiratorias
como resfriados,
gripes, bronquitis, etc.
…anticancerígeno.
Como
se mencionaba al inicio de este texto las Brasicáceas encabezan
el listado de los vegetales considerados anticancerígenos merced a
su riqueza en isotiocianatos –y
de entre ellos el más destacado a este respecto es el sulforafano-
que combaten el cáncer no sólo por su capacidad para modular las ya
mencionadas enzimas de detoxificación del cuerpo sino también
porque tienen actividad antiinflamatoria,
antibacteriana y antiviral además
de inducir la apoptosis selectiva de células cancerosas, inhibir la
formación de nuevos vasos sanguíneos que puedan alimentar al tumor
y evitar la división en las líneas celulares cancerígenas. Bien,
pues el rábano también contiene estas interesantes sustancias en
proporciones importantes por lo que, según las más recientes
investigaciones, podría ser útil para prevenir
cánceres de
diferentes tejidos incluyendo pulmón,
glándula mamaria, ovarios, esófago, hígado, vesícula biliar,
páncreas, vejiga, próstata, intestino delgado o colon,
por citar algunos.
Pero,
además, el rábano:
-Es rico en folatos por
lo que se le considera adecuado para las mujeres embarazadas ya que
una deficiencia de estas vitaminas durante las primeras semanas de
gestación puede provocar anencefalia o defectos como la espina
bífida en el bebé.
-Favorece la expectoración en
caso de dolencia respiratoria.
-Por ser antibacteriano y
favorecer la depuración de
la sangre ayuda
a mejorar dolencias como el acné.
-Ayuda a perder peso pues
favorece la eliminación
de líquidos, sustancias de desecho y grasas acumuladas.
-El
consumo de jugo de rábano negro y alcachofa –al que se puede
añadir jugo de cardo mariano- tiene un efecto regulador del
metabolismo lipídico a nivel hepático y contribuye a mantener en
niveles adecuados elcolesterol y
los triglicéridos.
-Por
su riqueza en vitaminas y minerales ayuda en caso de anemia.
-Tiene
propiedades relajantes y
facilita el sueño.
-Usado de forma tópica resulta eficaz como
calmante de las inflamaciones
osteoarticulares.
-Por
su capacidad antiséptica y antimicrobiana ayuda
a mejorar el estado de la piel en los casos de eczemas, heridas,
laceraciones, quemaduras, etc. (lavando con su jugo las lesiones o
usándolo en forma de cataplasma).
En suma, una excelente
alternativa natural para mantener la salud y ayudar al organismo a
prevenir numerosas dolencias.
ELEGIRLOS
Y CONSERVARLOS
El
rábano es otro de esos productos estacionales de los que
afortunadamente podemos disponer todo el año. Y aunque lo común es
que sólo se aproveche la raíz también hay personas que utilizan
sus hojas como si fueran espinacas o para hacer infusiones. Por lo
demás, lo habitual es consumirlo crudo –especialmente por parte de
quienes aprecian los sabores picantes- formando parte de ensaladas
pero también se puede hervir, freír, licuar junto a otras
hortalizas, usar para hacer salsas, etc. Si se quiere eliminar su
sabor picante –mayor o menor dependiendo de la variedad- bastará
con pelar el rábano pues es su piel la que contiene la mayor parte
de las sustancias que le confieren esa cualidad.
Eso sí, a la
hora de elegirlo opte por las piezas de tamaño medio, carnosas,
firmes, de color vivo y piel suave, entera y sin fisuras. Y si los
rábanos aún tienen sus hojas éstas han de ser de color verde
intenso porque ello garantiza su frescura.
Por otra parte, no los
lave hasta que vaya a consumirlos. Si quiere conservarlos elimine
simplemente las partes verdes y guarde los rábanos en el frigorífico
en bolsas de plástico perforadas. Si lo hace así sus cualidades
permanecerán prácticamente inalteradas durante al menos una
semana.
Terminamos
mencionando que no se conocen efectos tóxicos derivados de su
consumo excesivo pero sí se sabe que no debe ingerir crudo si se
padece gastritis o úlcera gastroduodenal. Además puede provocar
flatulencia por su contenido en fibra y compuestos de azufre,
especialmente entre quienes tienen problemas para digerir las
verduras. En tales casos se deberá consumir con moderación y
preferentemente hervido.
Propiedades
El
rábano, especialmente el negro, es:
-Antianémico.
-Anticancerígeno.
-Antiescorbútico.
-Antiespasmódico.
-Antiinflamatorio.
-Antimicrobiano.
-Antioxidante.
-Antiséptico.
-Calmante.
-Carminativo.
-Colagogo.
-Colerético.
-Detoxificante.
-Digestivo.
-Diurético.
-Expectorante.
-Hepatoprotector.
-Inmunoestimulante.
-Laxante.
-Relajante.
-Rubefaciente
(uso tópico).
-Sedante.
-Vitamínico.
Indicaciones
-Acné.
-Asma.
-Bronquitis.
-Cálculos
renales.
-Cáncer.
-Cistitis.
-Colecistitis.
-Colitis
con estreñimiento.
-Colitis
diarreica.
-Digestiones
lentas.
-Dispepsias
hiposecretoras.
-Disquinesias
hepatobiliares.
-Eczemas
(uso tópico).
-Enfisema.
-Escorbuto.
-Estreñimiento.
-Faringitis.
-Gota.
-Gripe.
-Hepatitis.
-Hipertensión.
-Hiperuricemia.
-Ictericia.
-Inapetencia.
-Infecciones
intestinales.
-Inflamación
de la vejiga.
-Inflamaciones
osteoarticulares (uso tópico).
-Lesiones
dérmicas.
-Meteorismo.
-Mialgias
(uso tópico).
-Migrañas
de origen hepático.
-Oliguria.
-Patologías
biliares y hepáticas.
-Problemas
de tránsito intestinal.
-Resfriados.
-Retención
de líquidos.
-Reumatismo.
-Sinusitis.
-Tos
irritativa.
-Transaminasas
elevadas.
-Trastornos
del sueño.
-Urolitiasis.