lunes, 30 de diciembre de 2013

ROMANESCO

















Pertenece a la familia de las crucíferas o brasicáceas, junto a coles, brécol, coliflor, nabos, rábanos, berros, rúcula, cúrcuma, mostaza o colza. Es, en realidad, una inflorescencia incapaz de producir flores verdaderas, lo que se cree que sucedió a partir del siglo XV. Al contrario de lo que se suele decir, no se trata de un híbrido entre coliflor y brécol, sino de una variedad verde de coliflor italiana, que son las más antiguas. También hay coliflores de color violeta y amarillo, pero ninguna tiene esa forma tan singular.
La col romanesco está en los mercados de septiembre a abril. Se cultiva sobre todo en Italia, España, la Bretaña francesa y el sur de Inglaterra. España planta más del 30% del total europeo.
Un tesoro para la salud
  • Anticolesterol. Una fibra soluble, el pectato de calcio, muy abundante también en las zanahorias, contribuye a controlar y disminuir el nivel de colesterol sanguíneo.
  • Diurética. Consumir romanesco puede también beneficiar a los riñones, debido a su efecto ligeramente diurético y depurativo de toxinas.
  • Anticancerígena. En la col romanesco abundan los glucosinolatos, unos compuestos que permanecen inactivos hasta que reaccionan con la enzima mirosinasa. Entonces se transforman en isotiocianatos, unas moléculas de probada acción anticancerígena que ayudan al organismo a expulsar sustancias contaminantes precursoras de la enfermedad, inhiben la división celular que da lugar a los tumores y estimulan la muerte de las células ya formadas. Para que se produzca esa reacción, la romanesco debe cortarse, trocearse o masticarse. La cocción detiene la formación de los isotiocianatos, por lo que no es mala idea dejarla unos minutos cortada antes.

  • Cardiosaludable. Algunos estudios parece que apuntan a que un elevado consumo de crucíferas suele ir asociado a bajas concentraciones de homocisteína en la sangre, una sustancia que se considera factor de riesgo para los trastornos cardiovasculares.

  • Protectora del cerebro. Los primeros resultados de un estudio sobre diversos aspectos de la memoria parecen indicar que el consumo regular de verduras de la familia de la col podría ayudar en la lucha contra la pérdida de facultades mentales asociada a ciertas enfermedades degenerativas.
    Una crujiente delicia
    Después de quedarnos fascinados con esta preciosidad, lo primero que podemos hacer con ella es probarla tal cual, cruda. Primero se lava bien, incluso dejándola en un breve remojo. Cruda, además de brindar más nutrientes, resulta más digestible, siempre que, por supuesto, se mastique bien. Se puede preparar en ensaladas, como crudités acompañada de otras verduras y salsas para mojar. También se puede añadir con el mismo fin a sopas de miso, caldos y cremas al ir a servirlos.
    El vapor, el estofado, el papillote o el salteado breve son opciones muy adecuadas para su cocción, y de hecho suelen ser las más frecuentes. Si se quieren texturas firmes bastan 10 minutos; para dejarla tierna y pierda su bonito color lima harán falta de 20 a 30.

ZANAHORIAS


















La zanahoria -de la que se conocen más de 50 variedades que se distinguen básicamente por su longitud- es una planta alimenticia con propiedades medicinales perteneciente a la familia de las  umbelíferas  o apiáceas cuyo nombre científico es Daucus carota, denominación que hace referencia a su riqueza en carotenos. Fue introducida en España -y desde aquí al resto de Europa- entre los siglos VIII y X por los árabes que la denominaban isfannariya -vocablo del que procede el término castellano zanahoria- aunque lo cierto es que la primera referencia escrita de ella es del médico, farmacéutico y botánico griego Pedanio Dioscórides(siglo I) quien ensalzaría sus virtudes en su obra De materia medica. Desde entonces numerosos estudios científicos no han hecho sino confirmar lo que ya sabían cientos de millones de personas: es una extraordinaria fuente de vitaminas y minerales y un alimento fundamental para la salud cuyo consumo se recomienda especialmente a niños, ancianos, embarazadas y anémicos. De precio asequible, versátil en la cocina y exquisito sabor sus propiedades terapéuticas son numerosas.
RICA EN BETACAROTENOS
Desde un punto de vista nutricional la zanahoria es una de las raíces más interesantes pues además de contener abundante agua orgánica –el 85% de su peso- es rica en azúcares (especialmente en glucosa,levulosa y dextrosa), vitaminas y minerales además de contener valores más discretos de proteínas,mucílagos y pectinas. Y todo ello sin apenas grasa (sólo el 0,2% de su composición). En cuanto a las vitaminas cabe decir que contiene importantes cantidades de carotenos -especialmente betacaroteno o provitamina A, el pigmento natural que le da su característico color y que el cuerpo transforma en vitamina A según los requerimientos-, eficaces antioxidantes que ayudan a proteger al organismo de la acción destructiva de los radicales libres, prevenir la aparición de enfermedades degenerativas y cáncer –especialmente de pulmón y de boca-, impedir el desarrollo de las células cancerosas haciendo que el proceso canceroso no pase de un estado primario, proteger las arterias y ayudar a mantener la salud cardiovascular al tiempo que garantiza un buen estado de la piel, la visión, los dientes y las encías, del sistema digestivo (impide la formación de úlceras, favorece la motilidad intestinal, cicatriza heridas intestinales, etc.) y del sistema inmune. Sin olvidar que ayuda a estar jóvenes más tiempo. Claro que contiene entre 10 y 100 veces más provitamina A que -por ejemplo- la col, las espinacas, el brócoli y la calabaza. También es fuente de vitaminas del grupo B (concretamente, B1, B2, B3 y B9) así como de otras vitaminas de conocidos efectos antioxidantes como la C y la E. Por lo que respecta a su contenido mineral destaca su fundamental aporte de potasio y sus cantidades discretas de magnesio, calcio, cloro, fósforo, sodio, azufre, bromo, cobre, yodo, zinc y manganeso. Es asimismo muy rica en hierro –cuya absorción es favorecida a su vez por su riqueza en carotenos- y de ahí que se la considere útil para combatir la anemia, la fatiga, la anorexia y el agotamiento nervioso.
Y no son las únicas bondades de esta increíble hortaliza. Aún se pueden señalar otras más que analizamos a continuación.

ANTIANÉMICA, ANTICANCERÍGENA, ANTIOXIDANTE, PROTECTORA DE LA VISTA Y DE LA PIEL
La sabiduría popular recomienda ingerir zanahorias para combatir la inapetencia, la falta de apetito y la anemia y, como veremos, una vez más acierta. Y es que un equipo de investigadores mexicanos dirigidos por la doctora Nina Safrazian Leonovna –especialista en Hematología y Oncología- ha realizado recientemente una investigación en la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional de México que ha demostrado que ingerir esta hortaliza no sólo reduce los niveles de colesterol y triglicéridos sino que puede revertir la anemia ferropénica en humanos. Para realizar el estudio se analizó la sangre de una veintena de personas, unas clínicamente sanas y otras con dicho tipo de anemia cuyos eritrocitos presentaban daños en forma de deformaciones y de poros en sus membranas ocasionados por la deficiencia de hierro. “Al poner en contacto la sangre de personas enfermas con  zumo de zanahoria –explica la doctora Safrazian- comprobamos que en apenas dos horas los eritrocitos recuperaban su estructura celular hasta en un 80%”. Cabe explicar que los eritrocitos de las personas con anemia ferropénica envejecen más rápidamente que los de una persona sana y lo que han descubierto estos investigadores es que el zumo de zanahoria no sólo aceleraría la recuperación o destrucción de las células sanguíneas dañadas sino que además evita que las nuevas sufran ese deterioro estructural. “La recuperación de los eritrocitos –comenta la investigadora- se debe a que al tiempo que asimilan los nutrientes de la zanahoria absorben el colesterol y los triglicéridos del plasma lo que explica su disminución en sangre cuando se ingiere”.Bueno, pues además de ser excelente para combatir la anemia la zanahoria es apreciada por ser…

aliada de la visión.
Siempre se ha dicho que ingerir zanahorias mejora la visión -incluso la nocturna- y esa afirmación tiene base científica pues se trata de uno de los alimentos de la naturaleza más ricos en betacaroteno, sustancia que en el organismo se transforma en vitamina A o retinol. Lo que no es tan conocido es que una forma activa de dicha vitamina conocida como 11-cis-retina se combina en nuestro cuerpo con otra sustancia orgánica llamada opsina y se genera así un compuesto conocido como rodopsina imprescindible para la retina del ojo; concretamente para los bastoncillos o receptores sensibles de luz que conforman la estructura retiniana. De hecho cuando los rayos de luz descomponen la rodopsina se producen una serie de reacciones químicas que excitan el nervio óptico dando lugar a diversos estímulos en el cerebro. En suma, el consumo de zanahoria resulta útil para quienes padecen problemas oculares -como fotofobia, sequedad ocular o ceguera nocturna- pero también para prevenir la formación de cataratas y la aparición de conjuntivitis y blefaritis así como cualquier otra enfermedad de la retina. Suele recomendarse asimismo en caso de disminución de la agudeza visual.

protectora de la piel.
La combinación de nutrientes de la zanahoria protege la epidermis frente a múltiples dolencias además de ser un buen protector solar y favorecer el bronceado al posibilitar la síntesis de la melanina que, a su vez, actúa como filtro natural de los rayos ultravioleta. Además previene y retrasa el proceso de envejecimiento de la piel. También se sabe que contribuye a la renovación de las células de la epidermis, que mantiene la piel hidratada y le confiere flexibilidad, que combate la formación de arrugas, que ayuda en el tratamiento del acné y que contribuye a mejorar el estado de la piel en caso de laceraciones, eczemas, quemaduras –incluidas las producidas por el sol-, heridas, grietas, forúnculos, pezones agrietados por la lactancia, etc. En estos casos se puede aplicar la zanahoria directamente sobre la piel -ya sea en forma de zumo o de cataplasma- pues hacerlo disminuye la inflamación, calma el dolor, desinfecta y favorece la cicatrización.

antioxidante.
Su riqueza en antioxidantes hace de la zanahoria un eficaz neutralizador de radicales libres protegiendo las membranas de las células e impidiendo que se altere su material genético. Por tanto no sólo ayuda a prevenir las enfermedades degenerativas –cáncer incluido- sino a ralentizar el proceso de envejecimiento del organismo.
diurética y depurativa.
La zanahoria, rica en potasio, es un diurético natural muy apreciado ya que favorece la actividad de los riñones y el aumento de la micción y, por ende, la eliminación a través de la orina de sustancias tóxicas. También contribuye a disolver y expulsar cálculos -hepáticos, biliares y renales-, a depurar la sangre, a mejorar la actividad del hígado, a fluidificar la bilis y a limpiar las mucosas del estómago y los intestinos contribuyendo asimismo a eliminar el exceso de ácido úrico y urea. Es más, ayuda a reducir hasta en un 22% -según la investigación mexicana mencionada antes- el nivel de triglicéridos y colesterol en sangre.
digestiva.
La zanahoria estimula el apetito y la producción de jugos gástricos, facilita la digestión al aumentar los movimientos naturales del intestino, alivia el estreñimiento crónico -especialmente si se consume cruda- o la diarrea -en este caso deberá ingerirse cocida para potenciar su efecto astringente- y resulta un suave laxante gracias a la pectina que contiene. También combate el meteorismo si se ingiere cruda después de la comida, ayuda a mitigar la acidez estomacal impidiendo la formación de úlceras, mantiene en buen estado la flora intestinal, previene el cáncer de colon y numerosas patologías infecciosas y evita o disminuye la severidad de las intoxicaciones alimentarias causadas por listeriosis (una infección que provoca la bacteria listeria monocytogenes y que se manifiesta como una gripe con fiebre y dolores difusos).
Ahora bien, los diabéticos deben comerla cruda, nunca cocida.
cardioprotectora.
Además de ayudar a eliminar sustancias tóxicas que podrían provocar complicaciones cardiovasculares el aumento de la diuresis que provoca su consumo baja la tensión arterial. Por otra parte, la fibra que contiene disminuye la absorción intestinal de colesterol y triglicéridos y su riqueza en potasio y vitaminas antioxidantes contribuye a mantener la salud de las arterias y vasos sanguíneos.
inmuno estimulante.
La zanahoria se considera un alimento inmuno estimulante porque su excepcional contenido en antioxidantes evita el daño celular que provocan los radicales libres además de contribuir a prevenir infecciones -especialmente digestivas y respiratorias- al ser un buen antiséptico.
anticancerígena.
Está constatado que el betacaroteno es especialmente efectivo en la prevención del cáncer de pulmón y de boca impidiendo el desarrollo de las células cancerígenas y de los tumores malignos una vez se han generado.
Y por si todo lo dicho fuera poco la zanahoria además:
-ayuda a equilibrar el metabolismo.
-es alcalinizante por lo que reduce la acidez.
-purifica la sangre aumentando el número de glóbulos rojos y el índice de hemoglobina.
-gracias al fósforo que contiene es un excelente vigorizante cerebral.
-protege el cabello, las uñas, los dientes y las encías.
-es aconsejable para las personas con piel seca y problemas de visión o que sean propensas a padecerinfecciones del sistema respiratorio.
-es emenagoga; es decir, agiliza la menstruación en las mujeres.
-ayuda a la secreción de leche materna.
-previene los catarros bronquiales, faríngeos o nasales además de favorecer la expectoración.
-ayuda a perder peso al favorecer la eliminación del exceso de líquido y sustancias de desecho.
-consumida habitualmente en zumo ayuda a deshacerse de las lombrices intestinales y a mantener el intestino libre de estos parásitos.

-su ingesta está especialmente indicada en el caso de ancianos, niños -en cualquier etapa de crecimiento- y embarazadas (al ser rica en folatos es adecuada en ellas ya que una deficiencia de estas vitaminas en las primeras semanas de gestación puede provocar en el bebé anencefalia o espina bífida).
En suma, una exquisita alternativa natural que 
nutre y purifica el organismo además de ayudarle a prevenir la enfermedad y mantener la salud.

REMOLACHA
















La remolacha es un alimento del que no deberíamos prescindir: es muy energética muy aconsejada en casos de anemia, enfermedades de la sangre y convalecencia, debido a su alto contenido en hierro, también es rica en azúcares, vitaminas C y B, potasio y carotenos.
Se puede comer en ensaladas (tanto las hojas como la ráiz) o cocida, pero mantiene mejor las propiedades cuando está cruda, si la cueces, hazlo con la piel y se la quitas después, se desaconseja comprarla envasada pues ha perdido gran parte de sus propiedades curativas y lleva muchos “ingredientes” adicionales que no se llevan bien con nuestra salud.
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Beneficios que nos aporta en nuesra salud el consumo de la remolacha o beterrada:
  • Si te encuentras débil, convaleciente o con anemia te aconsejamos este remedio, tómalo en ayunas: una remolacha pequeña con media manzana, 1/4 de limón y una zanahoria. 
  • Las hojas (cuello) de la remolacha son una fuente excelente de vitamina A y las raíces (remolachas) son una buena fuente de vitamina C.

  • Las remolachas son particularmente ricas en folate. Se ha encontrado que el ácido folate y ácido fólico previenen defectos de nacimiento del tubo neural (nervioso) y ayudan contra enfermedades cardíacas y anemia.
  • Las remolachas también tienen alto contenido de fibra, soluble e insoluble. La fibra insoluble ayuda a mantener su tracto intestinal trabajando bien, mientras que la fibra soluble mantiene sus niveles de azúcar en la sangre y colesterol controlados.
  • La remolacha es un alimento de moderado contenido calórico, ya que tras el agua, los hidratos de carbono son el componente más abundante, lo que hace que ésta sea una de las hortalizas más ricas en azúcares.
  • Es laxante por lo que combate el estreñimiento y las molestas hemorroides.
  • También es un buen remedio para mejorar la función hepática y para las infecciones en la vejiga urinaria.
  • Posee folatos que intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos en el sistema inmunológico. La remolacha es apropiada en la dieta de la embarazada gracias a su contenido en folatos que asegura el correcto desarrollo del tubo neural del feto, sobre todo en las primeras semanas de gestación. Su deficiencia provoca en el futuro bebé enfermedades como la espina bífida o la anencefalia. Los requerimientos de folatos son superiores también en los niños. Por eso, incluirlas en su alimentación habitual es vital para prevenir deficiencias.
  • La remolacha tiene vitaminas del grupo B, por ejemplo la vitamina B2 o riboflavina se relaciona con la producción de anticuerpos y de glóbulos rojos y colabora en la producción de energía y en el mantenimiento del tejido epitelial de las mucosas, mientras que la niacina o vitamina B3 colabora en el funcionamiento del sistema digestivo, el buen estado de la piel, el sistema nervioso y en la conversión de los alimentos en energía. La vitamina B6 participa en el metabolismo celular y en el funcionamiento del sistema inmunológico.
  • En relación con los minerales, es una hortaliza rica en yodo, sodio y potasio. Están presentes en menor cantidad, elmagnesio, el fósforo y el calcio. En sus hojas abunda el beta-caroteno y minerales como el hierro y el calcio.
  • El yodo es un mineral indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroides, que regula el metabolismo, mientras que el potasio y el sodio son necesarios para la transmisión y generación del impulso nervioso, la actividad muscular, además de intervenir en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.
  • La remolacha contiene pigmentos llamados antocianinas, de acción antioxidante y que le dan su color característico. Los antioxidantes bloquean el efecto dañino de los radicales libres que modifican el llamado mal colesterol, con lo que contribuyen a reducir el riesgo cardiovascular y cerebrovascular. Por otro lado, unos bajos niveles de antioxidantes constituyen un factor de riesgo para ciertos tipos de cáncer y de enfermedades degenerativas.
  • Son ricas en luteína y zeaxantina, carotenoides que ayudan a prevenir problemas de salud ocular.
  • Hay personas que tienen predisposición a formar cálculos en el riñón de “oxalato de calcio”, motivo por el que se ha de restringir el consumo de remolacha de su alimentación.
  • Posee propiedades depurativas de gran valor, ya que, estimula las funciones hepática, intestinal y renal, agilizando la expulsión de toxinas y desechos.
  • Son beneficiosas en caso de hipertensión, hiperuricemia y gota, cálculos renales (salvo de oxalato de calcio), retención de líquidos y oliguria. Con el aumento de la producción de orina se eliminan, además de líquidos, sustancias de desecho disueltas en ella como ácido úrico, urea, etc.

RABANOS


















El rábano –y especialmente el rábano negro- ocupa un lugar predominante entre los alimentos considerados terapéuticos por su reconocida capacidad para favorecer el drenaje del hígado y la vesícula biliar, estimular la producción de bilis,eliminar del organismo desechos y toxinas, regular las funciones del colon o tratar trastornos digestivos además de fiebre, infecciones intestinales, úlceras, resfriados, reumatismos o gota, por mencionar sólo algunas dolencias. Además varios de sus principios activos –que comparte con otros miembros de la familia de las Brasicáceas o Crucíferas- le confieren importantes propiedades antimicrobianas, antioxidantes, expectorantes, diuréticas, inmuno estimulantes, depurativas y anticancerígenas. Sin duda, una más que sugerente carta de presentación.
Numerosas investigaciones llevadas a cabo en los últimos años confieren a este miembro de la familia de las Brasicáceas –a las que antiguamente se denominaba Crucíferas- un importantísimo  valor terapéutico y se le reconocen propiedades medicinales que no tienen otros alimentos “mejor considerados”. Por poner un ejemplo diremos que las Brasicáceas –familia botánica que comprende más de 380 géneros y unas 3.000 especies vegetales- copan los primeros puestos de la lista de verduras anticancerígenas. Y es que los glucosinolatosisotiocianatos (entre ellos el sulforafano), indoles y otros fitoquímicos además de las vitaminas, minerales y fibra contenidos en el brécol, las coles, las coles de bruselas, el repollo, la lombarda, la coliflor, el nabo y el rábano los convierten en alimentos imprescindibles para mantener la salud dadas sus propiedades anticancerígenas, antimicrobianas, antioxidantes, diuréticas, depurativas, antiinflamatorias, hepatoprotectoras, inmunoestimulantes, coleréticas, colagogas, digestivas y expectorantes.
Hecha esta introducción pasemos a analizar las bondades del 
Raphanus sativus.

REMEDIO ANTIQUÍSIMO
Como decimos el rábano pertenece a la extensa familia de las Brasicáceas y recibe el nombre científico de Raphanus sativus. Es una planta de raíz comestible, gruesa y carnosa, muy variable en cuanto a forma y tamaño y cuya piel puede ser roja, rosada, blanca, pardo-oscura o manchada de diversos colores. En cuanto a las variedades el género Raphanus comprende ocho diferentes aunque las más comunes son el rábano chino, japonés o daikon (que es cilíndrico, alargado, de color blanco y sabor suave); los rabanitos (esféricos, ovalados o cilíndricos, de pequeño tamaño, carne blanca y piel roja, rosada, morada o blanca) y el rábano negro que es cilíndrico y redondeado, con piel de color negro muy difícil de digerir pero cuya carne es blanca y digestiva. Y por ser ésta la variedad de rábano más utilizada para fines medicinales debido a sus incontestables propiedades terapéuticas es en la que vamos a centrar el texto. Pero antes es conveniente señalar que aunque aún no hay datos concluyentes todo apunta a que el origen del rábano se sitúa en Asia, concretamente en China, varios miles de años antes de nuestra era y que allí, desde tiempos inmemoriales, se prescriben preparaciones con rábano para el tratamiento de la diarrea, las fiebres, los desórdenes digestivos, las infecciones intestinales, las úlceras o las flatulencias. Asimismo se tiene constancia de que esta hortaliza se conocía en el antiguo Egipto ya que algunos jeroglíficos datados 2.700 años antes de Cristo recogen referencias a su uso terapéutico y cosmético y, además, formaba parte del menú de los constructores de la famosa pirámide de Keops.

También fue muy apreciado por griegos y romanos siendo estos últimos quienes introdujeron su cultivo en España y lo expandieron por toda Europa. Una de las primeras referencias escritas al empleo medicinal del rábano la encontramos en el Libro de las Medicinas Simples -escrito en el siglo XII de nuestra era- del médico italiano Matthaeus Platearius en el que se puede leer que “cuando se come rábano negro cocido es eficaz contra la tos provocada por grandes humores”. Ya a mediados del siglo pasado Pío Font Quer –botánico, farmacéutico y químico español- dejaba escrito que “el rábano, y sobre todo el rábano negro, se tiene por un buen diurético y se utiliza contra las afecciones catarrales por las vías digestivas así como contra las enfermedades biliares”.
Desde entonces los conocimientos acerca de las propiedades nutricionales y medicinales de este alimento no han hecho sino confirmar lo acertado del conocimiento de nuestros antepasados. Veamos pues ya cuáles son eras propiedades empezando por las nutricionales.

RICO EN POTASIO
El rábano es una de las hortalizas con mayor contenido acuoso. De hecho, aproximadamente el 95% de su peso es agua. Pero además contiene vitaminas, minerales y fitoquímicos que le hacen interesante –aunque menos que otros miembros de su familia, eso sí- desde el punto de vista nutricional. Así, el rábano es rico en vitamina C y en folatos (vitaminas del grupo B). Y cabe recordar que la vitamina C tiene una reconocida capacidad antioxidante por lo que es capaz de prevenir la aparición de numerosas dolencias además de intervenir en la formación del colágeno, de los huesos, de los dientes y de los glóbulos rojos y quefavorece la absorción del hierro de los alimentos así como la resistencia a las infecciones. En cuanto a los folatos, participan en la síntesis del material genético y en la formación de anticuerpos además de colaborar en la producción de glóbulos rojos y blancos.
Por lo que respecta a su contenido mineral destaca su riqueza en 
potasio (necesario para la generación y transmisión del impulso nervioso y para la actividad muscular normal además de intervenir en el equilibrio de la bomba sodio-potasio celular) y sus significativas cantidades de yodo (indispensable para el buen funcionamiento de la tiroides regula el metabolismo e interviene en los procesos de crecimiento). También se encuentran en él ciertas dosis de calcio, fósforo, hierro y magnesio además de azufre (que le confiere su característico sabor picante). Asimismo contiene aminoácidos (en proporciones discretas) y fibra que, entre otras propiedades, previene o mejora el estreñimiento, ayuda a reducir los niveles de colesterol en sangre (disminuye la absorción intestinal de este lípido) y favorece el adecuado control de la glucemia en diabéticos. También contiene compuestos orgánicos azufrados como el rafanol (de propiedades colagogas, coleréticas y antibióticas) y la rafanina (principal compuesto sulfurado del rábano negro que le confiere propiedades antibióticas, antivíricas e inmunoestimulantes).
Pero si por algo destacan los rábanos, en especial el negro -y el resto de las Brasicáceas, cabe decir- es por su riqueza en una serie de sustancias fitoquímicas de contrastada eficacia para el mantenimiento de la salud conocidas como glucosinolatosisotiocianatos e indoles. Los primeros son sustancias aromáticas picantes a las que se les reconocen efectos anticancerígenos y capacidad para eliminar del organismo microorganismos nocivos o indeseables. Bien, pues cuando masticamos el rábano esos glucosinolatos liberan otros compuestos no menos interesantes como los isotiocianatos (esta raíz contiene isotiocianato de alilo) a los que se considera los agentes quimiopreventivos más efectivos que se conocen (entre ellos, destaca el sulforafano) o como los indoles (el rábano libera indometilglucosinolato) que favorecen la desintoxicación del organismo y que también podrían tener –se está investigando en ese sentido- un importante papel en la prevención de cánceres de mama y de ovarios.
Bien, pues estos elementos confieren al rábano -y especialmente al rábano negro por ser la variedad de rábano más rica en dichas sustancias- las propiedades terapéuticas que pasamos a analizar a continuación.

HEPATOPROTECTOR, DEPURATIVO, DIGESTIVO, ANTICANCERÍGENO…
Si consulta en Internet -o en cualquier otra fuente de información- datos acerca del rábano –y/o de su variedad negra, que es la que nos ocupa- no tardará en concluir que esta hortaliza es especialmente apreciada desde el punto de vista terapéutico por su capacidad para drenar y depurar el hígado y la vesícula biliar. En este sentido está contrastado, por ejemplo, que los isotiocianatos del rábano negro estimulan la contracción de la vesícula, la producción de bilis y el vaciamiento de dicha glándula. Como consecuencia la ingesta de esta raíz favorece el drenaje de los residuos acumulados tanto en la vesícula como en el hígado (y por extensión la eliminación de desechos y toxinas acumuladas en el organismo) y ayuda a prevenir la formación de cálculos. Y como bien sabe el lector un buen funcionamiento de la vesícula favorece las funciones del hígado pues, entre otras cosas, le “ahorra” trabajo. Por eso se considera al rábano un alimento hepatoprotector y muy adecuado en casos de insuficiencias hepatobiliares, trastornos digestivos vinculados a una sobrecarga hepática, desórdenes de la secreción biliar, migrañas de origen hepático, etc.  Pero además de ser un excelente drenante y protector hepático el rábano es apreciado por ser…

diurético y depurativo.
Su elevada composición en agua –el 95% de su peso- y su riqueza en potasio además de la actividad en este sentido de algún otro de sus componentes convierten al rábano en un más que apreciado diurético vegetal que favorece el aumento de la micción y con ello la eliminación de sustancias tóxicas o de desecho y la expulsión más rápida y efectiva de líquidos retenidos en el cuerpo lo que resulta beneficioso para quienes padecen hipertensión, retienen líquidos o sufren oliguria. Además, como ya se ha dicho, contribuye tanto a prevenir la formación de cálculos (hepáticos, biliares, renales, etc.) como a eliminarlos y expulsarlos si ya existieran.

Pero también se ha comprobado que favorece la depuración de la sangre, la limpieza de la mucosa intestinal y gástrica, la eliminación de sustancias potencialmente dañinas cuando se acumulan como el ácido úrico, la urea, el colesterol, etc.

digestivo.
Si no fuera porque el rábano es considerado uno de los alimentos más útiles para el hígado sin duda pasaría a ser considerado uno de los más beneficiosos para el aparato digestivo. Lo decimos porque además de abrir el apetito, estimular la producción de jugos gástricos, facilitar la digestión o aumentar los movimientos naturales del intestino el rábano negro regula las funciones del colonalivia el estreñimiento crónico y elmeteorismo y resulta un suave laxante gracias a su fibra. Asimismo, mantiene la flora intestinal en un estado saludable lo que, además de combatir la diarrea y las infecciones intestinales, previene numerosas patologías infecciosas. También hay que decir que al no contener grasas se le considera un buen colaborador para mantenerse delgados o para integrarlo en una dieta de adelgazamiento.

cardioprotector.
El mayor volumen de orina que se expulsa al consumir esta hortaliza ayuda a rebajar la tensión arterial y a aumentar la diuresis eliminando del cuerpo sustancias que podrían dar lugar a complicaciones cardiovasculares. Además la fibra que contiene disminuye la absorción intestinal de colesterol. Por otra parte, el potasio y otras de las sustancias que contiene son indispensables para una buena circulación sanguínea. Asimismo, sus glucosinolatos e isotiocianatos son reconocidos como potentes antioxidantes de acción fundamental frente a los radicales libres lo que también contribuye a reducir el riesgo cardiovascular y cerebrovascular. Por todo ello se considera al rábano un alimento con actividad cardioprotectora.

inmunoestimulante.
Por su contenido en sustancias antioxidantes al rábano se le considera un alimento inmunoestimulador que actúa frente a la potencial nocividad de los radicales libres. Además sus isotiocianatos ayudan a las enzimas de detoxificación del cuerpo -primera línea de defensa del organismo frente a las enfermedades- a neutralizar las sustancias dañinas que entran en él a través de diferentes vías (dieta, contaminación del ambiente, etc.). Por eso se considera que contribuye a prevenir el desarrollo de numerosas dolencias degenerativas al evitar el daño celular. También se le considera un potente antimicrobiano (gracias a su contenido en una sustancia denominada peróxido difenil glioxal) y se sabe que sus principios activos neutralizan patógenos –especialmente bacterias, virus y hongos- que se albergan en la mucosa de los riñones, la vejiga, las vías urinarias, el estómago y las vías respiratorias. De ahí que -especialmente en otoño e invierno- nuestras abuelas –y algunas tradiciones médicas como la china- recomienden tomar zumo de rábano para prevenir o aliviar los síntomas de dolencias respiratorias como resfriados, gripes, bronquitis, etc.

anticancerígeno.
Como se mencionaba al inicio de este texto las Brasicáceas encabezan el listado de los vegetales considerados anticancerígenos merced a su riqueza en isotiocianatos –y de entre ellos el más destacado a este respecto es el sulforafano- que combaten el cáncer no sólo por su capacidad para modular las ya mencionadas enzimas de detoxificación del cuerpo sino también porque tienen actividad antiinflamatoria, antibacteriana y antiviral además de inducir la apoptosis selectiva de células cancerosas, inhibir la formación de nuevos vasos sanguíneos que puedan alimentar al tumor y evitar la división en las líneas celulares cancerígenas. Bien, pues el rábano también contiene estas interesantes sustancias en proporciones importantes por lo que, según las más recientes investigaciones, podría ser útil para prevenir cánceres de diferentes tejidos incluyendo pulmón, glándula mamaria, ovarios, esófago, hígado, vesícula biliar, páncreas, vejiga, próstata, intestino delgado o colon, por citar algunos.

Pero, además, el rábano:
-Es
 rico en folatos por lo que se le considera adecuado para las mujeres embarazadas ya que una deficiencia de estas vitaminas durante las primeras semanas de gestación puede provocar anencefalia o defectos como la espina bífida en el bebé.
-Favorece la 
expectoración en caso de dolencia respiratoria.
-Por ser
 antibacteriano y favorecer la depuración de la sangre ayuda a mejorar dolencias como el acné.
-Ayuda a perder peso pues favorece la 
eliminación de líquidos, sustancias de desecho y grasas acumuladas.
-El consumo de jugo de rábano negro y alcachofa –al que se puede añadir jugo de cardo mariano- tiene un efecto regulador del metabolismo lipídico a nivel hepático y contribuye a mantener en niveles adecuados el
colesterol y los triglicéridos.
-Por su riqueza en vitaminas y minerales ayuda en caso de
 anemia.
-Tiene propiedades 
relajantes y facilita el sueño.
-Usado de forma tópica resulta eficaz como calmante de las
 inflamaciones osteoarticulares.
-Por su capacidad 
antiséptica y antimicrobiana ayuda a mejorar el estado de la piel en los casos de eczemas, heridas, laceraciones, quemaduras, etc. (lavando con su jugo las lesiones o usándolo en forma de cataplasma).
En suma, una excelente alternativa natural para mantener la salud y ayudar al organismo a prevenir numerosas dolencias.

ELEGIRLOS Y CONSERVARLOS
El rábano es otro de esos productos estacionales de los que afortunadamente podemos disponer todo el año. Y aunque lo común es que sólo se aproveche la raíz también hay personas que utilizan sus hojas como si fueran espinacas o para hacer infusiones. Por lo demás, lo habitual es consumirlo crudo –especialmente por parte de quienes aprecian los sabores picantes- formando parte de ensaladas pero también se puede hervir, freír, licuar junto a otras hortalizas, usar para hacer salsas, etc. Si se quiere eliminar su sabor picante –mayor o menor dependiendo de la variedad- bastará con pelar el rábano pues es su piel la que contiene la mayor parte de las sustancias que le confieren esa cualidad.
Eso sí, a la hora de elegirlo opte por las piezas de tamaño medio, carnosas, firmes, de color vivo y piel suave, entera y sin fisuras. Y si los rábanos aún tienen sus hojas éstas han de ser de color verde intenso porque ello garantiza su frescura.
Por otra parte, no los lave hasta que vaya a consumirlos. Si quiere conservarlos elimine simplemente las partes verdes y guarde los rábanos en el frigorífico en bolsas de plástico perforadas. Si lo hace así sus cualidades permanecerán prácticamente inalteradas durante al menos una semana.


Terminamos mencionando que no se conocen efectos tóxicos derivados de su consumo excesivo pero sí se sabe que no debe ingerir crudo si se padece gastritis o úlcera gastroduodenal. Además puede provocar flatulencia por su contenido en fibra y compuestos de azufre, especialmente entre quienes tienen problemas para digerir las verduras. En tales casos se deberá consumir con moderación y preferentemente hervido.
Propiedades
El rábano, especialmente el negro, es:
-Antianémico.
-Anticancerígeno.
-Antiescorbútico.
-Antiespasmódico.
-Antiinflamatorio.
-Antimicrobiano.
-Antioxidante.
-Antiséptico.
-Calmante.
-Carminativo.
-Colagogo.
-Colerético.
-Detoxificante.
-Digestivo.
-Diurético.
-Expectorante.
-Hepatoprotector.
-Inmunoestimulante.
-Laxante.
-Relajante.
-Rubefaciente (uso tópico).
-Sedante.
-Vitamínico.
 

 
Indicaciones
-Acné.
-Asma.
-Bronquitis.
-Cálculos renales.
-Cáncer.
-Cistitis.
-Colecistitis.
-Colitis con estreñimiento.
-Colitis diarreica.
-Digestiones lentas.
-Dispepsias hiposecretoras.
-Disquinesias hepatobiliares.
-Eczemas (uso tópico).
-Enfisema.
-Escorbuto.
-Estreñimiento.
-Faringitis.
-Gota.
-Gripe.
-Hepatitis.
-Hipertensión.
-Hiperuricemia.
-Ictericia.
-Inapetencia.
-Infecciones intestinales.
-Inflamación de la vejiga.
-Inflamaciones osteoarticulares (uso tópico).
-Lesiones dérmicas.
-Meteorismo.
-Mialgias (uso tópico).
-Migrañas de origen hepático.
-Oliguria.
-Patologías biliares y hepáticas.
-Problemas de tránsito intestinal.
-Resfriados.
-Retención de líquidos.
-Reumatismo.
-Sinusitis.
-Tos irritativa.
-Transaminasas elevadas.
-Trastornos del sueño.
-Urolitiasis.