martes, 13 de mayo de 2014

FALSA ORTIGA O CHUPAMIELES


















Falsa ortiga - Lamium maculatum


   Lamium significa boca abierta, lo cual explica la forma de la corola, dividida en dos labios separados.


   Las flores se encuentran en grupos numerosos, en los nudos de la parte alta del tallo. Posee cuatro largos estambres protegidos por el labio superior.
   Es muy frecuente. La podemos encontrar en bordes de caminos, setos, prados, bordes de cultivos, en lugares preferentemente sombreados, bastante nitrificados y húmedos.


También llamada ortiga fétida, ortiga muerta o chupamieles.
   Florece durante todo el año, especialmente de abril a octubre, y es muy común en toda la península ibérica. El nombre popular de "Ortiga muerta o falsa ortiga" describe por un lado la semejanza con la ortiga y por otro no te pica, la puedes coger tranquilamente.

Propiedades medicinales: La raíz contiene taninos que le confieren astringentes, por lo que se utiliza en casos de diarreas y úlceras gastroduodenales.
Las hojas, al igual que la planta fresca, se emplean como reconstituyentes y remineralizantes, por su gran contenido en sales minerales de hierro, calcio, sílice, azufre, potasio y manganeso.

También contiene ácidos orgánicos a los que debe su marcado efecto diurético, razón por la que se emplea muy comúnmente en oligurias, urolitiasis, nefritis, edemas, obesidad e incluso (de forma externa) en casos de reumatismo y gota.
Se ha observado que presenta una cierta acción antidiabética, por lo que se puede emplear asimismo en determinados cuadros de diabetes. Contiene provitamina A y mucílago.
Tiene propiedades
  • analgésicas
  • antialérgicas
  • antianémicas
  • antigotosas
  • antihistamínicas
  • antiinflamatorias
  • antirreumáticas
  • astringentes
  • colagogas
  • depurativas
  • diuréticas
  • galactogenas
  • hemostáticas.

Usos:
Aplicaciones culinarias: Las hojas jóvenes se añaden a cocidos. Es un buen aditivo para las dietas ya que es muy nutritiva, es fácilmente digerible y contiene altas cantidades de hierro y vitaminas, especialmente A y C; sólo deben usarse las hojas jóvenes ya que las adultas desarrollan unas partículas irritantes para el riñón.
Las ortigas se pueden cocinar como una verdura cualquiera y en combinación con otras verduras y hortalizas y después aliñarlas con aceite y sal. Su gusto es parecido a las acelgas o las espinacas.
También se utiliza para hacer tortilla y sopa, y en este último caso se añadirá apio y cebolla y se dejará cocer durante veinte minutos, resultando ideal contra el colesterol.

Infusión: Se debe preparar calentando un cuarto de litro de agua y una vez comience a hervir se añade una cucharada de hojas frescas y jóvenes. Acto seguido se retira del fuego, se tapa y se deja reposar de 10 a 15 minutos. Antes de tomarla se tiene que pasar la infusión por el colador.

Decocción de las hojas: Tres gramos de hojas trituradas se añaden a 250 mililitros de agua dejándolo hervir durante tres minutos, para después -todavía caliente- dejarlo en reposo durante veinte minutos. El líquido obtenido se puede administrar hasta tres veces al día.

Decocción de las raíces: Se añaden cuarenta gramos a un litro de agua, dejándolo hervir durante diez minutos. Del líquido obtenido se puede tomar una taza, tres veces al día.

Jugo de la planta fresca: Se extrae pasando la planta directamente por una licuadora, y es posiblemente el método con el cual se consigue aprovechar más las propiedades de la ortiga. El jugo o zumo se emplea para empapar compresas que se aplican sobre la piel, con el fin de calmar afecciones reumáticas. También se utiliza como hemostático, pues corta el flujo de sangre presente
en casos de epistaxis.

Jarabe: Se prepara con una decocción de las hojas que se pondrán en un bote con agua hirviendo durante tres minutos y se dejará reposar durante un cuarto de hora. Se pasa la decocción por el colador y seguidamente se endulza mucho. Posteriormente se calienta la crema resultante al baño María mientras se remueve lentamente hasta que la mezcla tenga cierto espesor. Se deja enfriar y se guarda en la nevera. La dosis normal diaria es de una a tres cucharadas.

Es aconsejable endulzar la infusión, el zumo o la decocción con miel puesto que su gusto no es del todo agradable, se asemeja mucho a una verdura cualquiera y no a un té o infusión convencional. También desprende un olor bastante fuerte, poco agradable y difícil de desprender de la ropa.