Origen
El
origen de la espelta se sitúa hace casi 7000 años en Irán,
extendiéndose su cultivo hacia oriente, por lo que existen
referencias de su uso en el Antiguo Egipto e incluso en China, en
donde también se utilizó, aparte de cómo alimento, en la
elaboración de bebidas del tipo de la cerveza.
Poco
a poco a través de los Balcanes llegó a Europa y en la Edad Media
constituía el cereal con el que elaboraban el pan para las clases
más pudientes, quedando el pan de centeno destinado para las gentes
más pobres. Es
en el siglo XIX cuando comienza el declive de la
espelta debido
principalmente a la presencia de una dura corteza que protege el
grano y que necesita de su descascarillado antes de la molienda,
aunque también influyó su bajo rendimiento productivo a la hora de
ser cultivada. Comienza poco a poco a dejar de usarse la escanda,
quedando relegada a elaboraciones tradicionales en núcleos rurales.
Propiedades
Dolor
de cabeza
La
espelta contiene riboflavina,
un compuesto esencial para evitar los dolores de cabeza. Una rebanada
de pan de espelta tendrá el 76% de la cantidad diaria recomendada de
riboflavina, así que es una buena opción para decirle adiós a las
migrañas.
Arteriosclerosis
y enfermedades cardiovasculares
La arteriosclerosis es
el endurecimiento de las arterias debido a los altos niveles de
colesterol malo, que también contribuye en las enfermedades
cardiovasculares. La niacina que contiene la espelta reduce
significativamente estos niveles y reduce la formación de coágulos
de sangre.
Además,
la fibra
de la espelta reduce
los niveles totales de colesterol, específicamente del LDL, y reduce
la presión arterial. La espelta no curará esta enfermedad y otras
que afectan al corazón, pero sin duda mejora notablemente los
resultados.
Diabetes
tipo II
La
espelta, así como también otros granos integrales, es una rica
fuente de magnesio. Este mineral se ha demostrado que disminuye
el riesgo de padecer diabetes tipo II.
También ayuda en el control de los niveles de azúcar en sangre.
Cálculos
biliares
Un
estudio publicado en el American
Journal of Gastroenterology demuestra
que consumir alimentos ricos en fibra insoluble, como la espelta,
ayudan a las mujeres a evitar los cálculos biliares.
La
fibra insoluble acelera el tránsito intestinal y reduce la secreción
de ácidos biliares, que en cantidades excesivas son los que forman
los cálculos. Además, aumenta la sensibilidad a la insulina y
disminuye los triglicéridos.
Cáncer
de mama
La
fibra de la espelta ofrece
una protección extra contra el cáncer de mama. Lo ideal es que las
mujeres menopáusicas aumenten su consumo de granos, incluyendo a
este entre uno de los preferidos.
