Cardencha
(Dipsacus fullonum)
Denominaciones
Astakarlo,
Cardencha, Cardo de cardar, Cardot de paraire, Dípsaco, Dipsacus
fullonum
Descripción
La
cardencha es una planta herbácea perteneciente
a la familia de
las dipsacáceas, pequeña familia que comprende no más de
150 especies que
en su mayor parte habitan en los países mediterráneos. Es
una planta
bienal,
con una raíz a
manera de nabo, que se hinca verticalmente en el suelo y de la que
arrancan fuertes ramas laterales. El tallo puede
llegar a medir hasta dos metros y llama la atención lo recio y recto
que es. Las hojas son
grandes y rugosas, tienen cabezuelas terminales y
grandes flores rojas
o sonrosadas. El nombre de "cardo de cardadores" se debe a
que hasta no hace mucho tiempo las cabezuelas del cardo se utilizaban
para cardar la lana.
Se
cría en lugares incultos, a condición de que estos sean algo
húmedos.
Floración
Florece
en verano. Existe una variedad cultivada,
que se distingue por las púas de las cabezuelas ganchudas en lo
alto; ésta se sigue cultivando hoy día en algunas zonas de
Cataluña, porque para ciertos trabajos hay quien prefiere la carda
natural a las metálicas. La parte que interesa con fines medicinales
es la raíz,
que debe recogerse para -una vez lavada y cortada en rodajas- ponerla
a secar a la sombra o en secadero, a temperaturas no muy altas.
Conviene tener cuidado con los pequeños aguijones del tallo cuando
se proceda a la recolección, pues se introducen en la piel casi
inadvertidamente y luego puede haber problemas.
Aplicaciones
La
composición de la raíz de
cardencha no se conoce por el momento. Existen algunos estudios sobre
su composición, pero no suelen ser fiables. En cuanto a las
propiedades que se le atribuyen, las más características son las
que mencionamos al comienzo de la ficha, esto es, las que la hacen
actuar como diurético, sudorífico y aperitivo.
Existe una peculiaridad en este cardo que merece la pena comentar: en
el interior de la cabezuela se encuentran unos gusanos blancos que
según los entendidos son parásitos pertenecientes al grupo de los
nematodos; desde hace más o menos un siglo, se sabe que estos
modestos bichitos, si se colocan espachurrados sobre los dientes
doloridos, calman inmediatamente el dolor. Se dice que su efecto no
es muy prolongado, pero que una nueva aplicación procura el mismo
alivio. El único "problema" para beneficiarse de este
efecto es que hay que tener mucho estómago o sufrir mucho dolor para
meterse en la boca unos repugnantes bichos, previamente machacados
además.
Administración
- Decocción. En medio litro de agua se hierven 10 g. de raíz. Esta preparación se puede beber durante todo el día en pequeñas tazas, espaciando cada toma durante al menos media hora. Otra forma de preparar la decocción es hirviendo la misma cantidad en dos litros de agua; cuando queda un litro aproximadamente, se filtra, se edulcora con miel y se guarda en una botella. Se puede beber en ayunas todas las mañanas y el tratamiento, para que sea eficaz, debe prolongarse varios meses.
