Cerezo (Prunus avium)
Denominaciones
Cereixeira,
Cerezo, Cerezo de monte, Cirer, Cirerer, Kerizondo, Prunus avium
Descripción
El
cerezo en un árbol elegante, que puede alcanzar hasta 15 m. de
altura. Cuando es joven presenta una corteza lisa y grisácea, que se
irá volviendo rugosa y resquebrajada al hacerse mayor. Las hojas son
ovaladas, con vello en el envés y doblemente dentadas en los bordes;
se caen en invierno, volviendo a salir al año siguiente.
Las flores son hermafroditas y
se encuentran agrupadas en umbelas sin un pedúnculo común.
El fruto es
la exquisita cereza, técnicamente llamada drupa; es de color más o
menos rojo, de carne firme, jugosa y dulce al paladar.
El
cerezo se cría silvestre por todo el territorio y es cultivado por
lo sabroso de sus frutos,
existiendo muchas variedades.
Floración
El
cerezo florece a partir de marzo y hasta junio en comarcas más
abrigadas. Los frutos están
listos para comer a partir de mediados de junio. La medicina popular
utiliza los pedúnculos de
los frutos, que se recogen y secan con calor moderado para evitar
alteraciones de color.
Aplicaciones
Como
hemos mencionado anteriormente, existen infinidad de variedades de
cereza, por lo que la composición cambia de unas a otras. En
general, se puede decir que son muy ricas en azúcar invertido.
También contienen pequeñas cantidades de ácido salicílico,
materias tánicas, pectinas y un colorante rojo llamado queracianina.
Asimismo aparecen algunas sales potásicas. En las semillas se
encuentra un aceite graso,
trazas de esencia y algunos ácidos tóxicos como el cianhídrico. La
composición de las cerezas ácidas es semejante, con un aumento de
la concentración de algunos ácidos orgánicos.
Como
alimento las cerezas son muy sanas y digestivas. Es una fruta propia
del comienzo de verano, apetecible a cualquier hora del día. Algunos
autores la recomiendan especialmente en "tragones"
insaciables, que podrán tomar cuantas quieran sin experimentar mas
efecto que una ligera diarrea. En cuanto a sus virtudes medicinales,
cabe destacar un marcado efecto diurético, en parte por las sales
minerales, ricas en potasio, y en parte por los flavonoides. Los
derivados salicílicos le confieren al cerezo propiedades febrífugas,
analgésicas y antirreumáticas. Además tiene un suave efecto
laxante, que se acrecienta en función de la dosis.
Antiguamente
se empleaban las semillas de
cerezo, hasta que el creciente número de intoxicaciones llevó a
pensar que podían ser tóxicas. Como hemos comentado, contienen
ácido cianhídrico. La resina del árbol, diluida con vinagre, se
utilizó para curar erupciones cutáneas gracias a sus propiedades
bactericidas. Las abejas se aprovechan de esta resina utilizándola
como cemento para taponar las fisuras de los panales.
Administración
- Tisana. A partir de los rabillos de las cerezas, se cogen 30 gr. y se hierven en un litro de agua. De esta tisana conviene beber en abundancia, hasta conseguir un efecto diurético acentuado.
- Extracto. De 20-30 gotas, cuatro veces al día.
De
este árbol lo lógico es aprovechar sus exquisitos frutos,
recién cogidos, en mermelada o en forma de aguardiente. No
obstante, existen algunas preparaciones caseras, como vamos a ver a
continuación.
