Dulcamara (Solanum dulcamara)
Denominaciones
Amaradulce,
Azari-matz, Dulcamara, Escuernacabras, Morella amargant, Solanum
dulcamara
Descripción
La
dulcamara es un pequeño arbolito, lignificado en su base, que posee
largos tallos
trepadores
cubiertos de hojas lanceoladas.
En su axila se forman inflorescencias cimosas
compuestas de flores violetas. El fruto es
una baya ovoide, roja en la madurez. Los tallos tienen un sabor
amargo que luego se vuelve dulce.
Se
cría entre la maleza, en los muros y en las formaciones que crecen
junto a los ríos entre las cañas. En España se encuentra por toda
la Península e islas Baleares.
Floración
Florece
de mayo en adelante, hasta casi entrado el otoño. De la recolección
interesan los tallos,
que deben de tener por lo menos dos años; se cortan en trozos y se
ponen a secar a una temperatura máxima de 40 °C. Los frutos no
se utilizan por ser muy tóxicos, aunque generalizando toda la planta
es bastante tóxica y hay que tener mucha precaución a la hora de
utilizarla.
Aplicaciones
La
dulcamara contiene un glucoalcaloide llamado solaneina. También
contiene un saponoide no glucósido y un glucósido. En general, su
composición es compleja y no del todo conocida. Lo que está fuera
de toda duda es que se trata de una planta venenosa y de difícil
manejo. Es ligeramente narcótica y se ha empleado contra las
bronquitis y la tos convulsiva, para paliar los catarros intestinales
dolorosos, para las molestias del reuma y, en medicina
popular,
se ha utilizado mucho como especie depurativa.
En
cuanto a su toxicidad, se sabe que los alcaloides que
entran en su composición provocan trastornos gastrointestinales,
vómitos y diarreas.
También
se puede emplear de forma externa, para tratar eczemas y en
particular para la psoriasis. Últimamente, las sustancias activas de
esta planta se están estudiando más en profundidad y así se ha
observado que mediante determinadas manipulaciones en estos
compuestos se pueden obtener sustancias de tipo hormonal, muy útiles
para la industria farmacéutica.
Administración
- Infusión. Al 2% como máximo. Se prepara una infusión de la cual se pueden tomar tres tazas al día.
- Decocción. Se hierven 40 gr. de corteza en un litro de agua durante un rato; posteriormente se filtra el líquido y se bebe en 2 ó 3 tazas diarias. Esta preparación se emplea mucho para combatir dolores artríticos.
- Cataplasma. Se hierve durante 15 minutos en tres cuartos de litro de vino rosado, tres puñaditos de hojas secas y 100 gr. de harina de linaza. Cuando la preparación espesa, se añaden 100 gr. de grasa animal. Se extiende esta mezcla sobre una gasa y se deja enfriar un poco, aplicándola seguidamente sobre forúnculos y granos.
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