La
rubeola (sarampión alemán) es una enfermedad viral, infecciosa
y febril, altamente contagiosa, causada por un virus del grupo
de los togavirus, que afecta especialmente niños entre 2 y 10 años
aunque también los adultos pueden contraerla.
Su
contagio se produce a través de la tos o de estornudos (vía
aérea) y tiene un período de incubación de hasta 21 dias
La
rubéola es más prevalente en el invierno y primavera y extensas
epidemias ocurren ocasionalmente, como sucedió en los Estados Unidos
en 1935 y 1964 y en Australia en 1940. Las epidemias y los brotes son
comunes en instituciones, colegios y grupos militares.
La
rubéola presenta una serie de síntomas como:
- Manchas rosadas (redondeadas u ovaladas) que surgen primero detrás de las orejas, en la frente, mejillas, aletas de la nariz y cuero cabelludo. y que, después de 12 horas, se extiende al resto del cuerpo.
- Fiebre entre 100° a 102° Farenheit (37.8° y 38.9° centígrados),
- Ganglios linfáticos inflamados especialmente en la parte posterior del cuello y en la base del cráneo.
- Malestar general
- Conjuntivitis
Aunque
la rubéola es una enfermedad que no produce complicación
alguna en los niños, en el caso de los adultos es todo lo
contrario y existe un porcentaje significativo con dolores
en la garganta y articulares.
Sin
embargo, la situación puede complicarse aún más si la
rubéola infecta a una mujer no vacunada durante los primeros tres
meses de embarazo, ya que es posible que el virus atraviese la
barrera placentaria y alcance al embrión, lo que provoca el síndrome
de rubéola congènita.
El
feto, en este caso, puede sufrir malformaciones graves e
irreversibles como problemas oculares (cataratas, glaucoma, ojos
pequeños), anomalías cardíacas, sordera, retraso mental,
microcefalia (cabeza de pequeño tamaño), alteraciones óseas,
ictericia, etc.
El
diagnóstico de rubéola, especialmente en mujeres embarazadas, debe
confirmarse con la demostración de un aumento del título de
anticuerpos en sueros obtenidos a la mayor brevedad posible (en el
plazo de 10 días) después del comienzo de una enfermedad sospechosa
o una exposición y entre los 7 y 14 días subsiguientes.
Remedios populares
A
continuación se presenta una serie de remedios que tienen como fin
aliviar los síntomas de la rubéola:
Remedio
para la rubéola: Verter
1 cucharada de salvia y otra de tomillo en una taza de agua
que esté hirviendo. Tapar, colar y dejar refrescar.
Tomar de 2 a 3 tazas al día.
Remedio
para la rubéola: Hervir,
durante 5 minutos, 1 taza de agua que contenga 1 cucharada de
angélica y otra de borraja. Pasado ese tiempo, retirar
del fuego y dejar refrescar. Tomar 3 tazas al día
Remedio
para la rubéola: Verter un puñado de hojas de frambueso en
una taza de agua que esté hirviendo. Tapar y dejar en
infusión. Beber 2 tazas al día.
Recomendaciones
Recomendaciones
en caso que se tenga la enfermedad:
Proporcionar
al enfermo una alimentación especialmente líquida por
las molestias e inapetencias propias de la rubéola.
No
permitir que el niño acuda durante los primeros días
de síntomas a escuela, guardería, colegio, por los riesgos de
contagio que conlleva para otros niños.
Solicitar
al enfermo reposo en cama durante los primeros días
Vigilar
que no aparezcan otras infecciones añadidas.
Recomendaciones
preventivas
Evitar
que un niño o adulto con rubéola esté en contacto con
una mujer embarazada (durante el primer trimestre) o con mínimas
posibilidades de estarlo.
Procurar
la vacunación oportuna. Ésta se suele poner junto con las
vacunas contra el sarampión y las paperas, en un sólo pinchazo que
se denomina vacuna "triple vírica" (MMR) y que se
administra cuando el niño tiene entre doce y quince meses de edad.
Se deben administrar dosis de refuerzo posteriormente Además
de los niños, otras personas que deben ponerse la vacuna contra la
rubéola son:
- Las mujeres que no se hayan puesto previamente las dos dosis de la vacuna y que sepan que no están embarazadas ni van a estarlo durante los próximos tres meses
- El personal de los centros preescolares
- Estudiantes universitarios
- El personal militar
- El personal del área de la salud
La
vacuna contra la rubéola tiene relativamente pocos efectos
secundarios adversos. A veces puede aparecer una ligera erupción,
febrículas y dolor de articulaciones a partir de la primera a la
tercera semana que sigue al pinchazo.
A
un niño se le puede poner la vacuna a pesar de que su madre esté
embarazada en ese momento, pero una mujer embarazada no
inmunizada nunca debe vacunarse.
